Con los restos que nos han dejado los malditos partidos de selecciones, con lo que tenemos después de la plaga de lesiones toca ganar en el Vicente Calderón, un campo que se ha convertido en inexpugnable de un tiempo a esta parte, después de haber pasado un lustro ganando allí sin parar, goleando incluso y hasta con un equipo suplente. No es imposible, somos mejores que ellos, claro que lo somos, sólo hay que leer nombre por nombre los jugadores de uno y otro equipo. Pero con la calidad no basta, hay que poner las mismas ganas que ellos, la misma rabia, la misma intensidad, el mismo odio, si cabe. Actitud y calidad son los ingredientes para ganar en cualquier campo del mundo.

El sábado no existirán la Décima, ni la Undécima. Ni el minuto 93, ni el penalti de Juanfran. Eso queda para siempre en la memoria de nuestra felicidad y en la desdicha de los atléticos. Lo del sábado es volver a empezar, como cada temporada. Para que la Liga trigésimo tercera se convierta en una realidad, en algo factible, hay que asaltar el Calderón. Dándolo todo por el escudo, pero sin dejar que juegue él.

Real Madrid's Cristiano Ronaldo (C) celebrates his goal with team mate Xabi Alonso (L) and Gareth Bale after scoring past Atletico Madrid's goalkeeper Thibaut Courtois during their Spanish first division soccer match at Vicente Calderon stadium in Madrid March 2, 2014.  REUTERS/Paul Hanna (SPAIN - Tags: SPORT SOCCER) ORG XMIT: PDH02

Real Madrid’s Cristiano Ronaldo (C) celebrates his goal with team mate Xabi Alonso (L) and Gareth Bale after scoring past Atletico Madrid’s goalkeeper Thibaut Courtois during their Spanish first division soccer match at Vicente Calderon stadium in Madrid March 2, 2014. REUTERS/Paul Hanna (SPAIN – Tags: SPORT SOCCER) ORG XMIT: PDH02

En este tipo de partidos, la motivación juega un papel muy importante. Sabemos que los del Cholo y su grada lo estarán y si no, ya se encargará Simeone de ello desde el banquillo al primer síntoma de flaqueza. Las charlas desde el vestuario son tan necesarias como la estrategia, confío en que Zidane, que sabe de sobra lo que es ganarle al Atleti con la camiseta del Real Madrid, sepa hacerles ver a los nuestros que aunque al final son los tres puntos lo que importan, no se trata solamente de eso. Al menos no para el madridista. Para el madridista no es un partido cualquiera. El madridista tiene al vecino, al amigo, al cuñado, a la pareja o al compañero de trabajo que es del Atleti y no es fácil afrontar el día siguiente después de una derrota, por mucho que les recordemos a ellos las dos Copas de Europa perdidas, sobre todo porque los atléticos celebraron un 4-0 en su campo como si de una Champions se tratara. Es lo que tiene no saber lo que se siente al ganarla.

Que hay que jugar este partido como si fuera el último es una frase muy manida ya, pero no por ello deja de ser verdad. Como si fueran los últimos noventa minutos de la carrera deportiva de cada uno de ellos. Que no puedan decir que hemos conseguido el liderato tras ganarle a equipos pequeños, que no tiremos por la borda la ventaja que les llevamos a nuestros más inmediatos perseguidores. Todos los jugadores convencidos de la victoria, pero sin confiarse, dispuestos a llegar a cualquier balón medio segundo antes que el rival, a ganar cada carrera, a olvidar que algunos son compañeros de selección, a meter la pierna sin miedo. Si se les puede machacar, se les machaca. Ellos lo harían. Con templanza, sin perder los nervios, sin faltas tontas ni penaltis que no vienen a cuento, sin perder la marca, sin que te cojan la espalda y la vergüenza. Tranquilos, juntos y mentalizados. Que ese de la camiseta blanca que verán a su lado no es sólo su compañero, sino su hermano en el campo, que esos pocos que estarán en la grada alentando no son sólo algunos valientes, sino una familia que ama al Real Madrid por encima de todas las cosas.

Que la prensa trague veneno, que todos esos antis que llevan desde abril esperando que caigamos vuelvan a sorber su bilis. El Atleti no ha sido nunca mejor que nosotros. Ni antes, ni ahora. Sólo han encontrado la motivación necesaria para dar el cien por cien cada segundo de cada minuto de cada partido. Hagámoslo nosotros.

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