El Real Madrid consigue llevarse el primer partido de la eliminatoria frente al Darussafaka Dogus (83-75). Un partido donde pudimos ver a dos Real Madrid diferentes, el de la primera parte, sin ritmo, y el de la segunda, con ambición y precisión.

Llega la recta final de la temporada, el momento de demostrar el trabajo de todo un año, y con ello unos Playoffs que determinarán a los cuatro finalistas de la tan ansiada de la Final Four de Euroliga de Estambul. El Madrid al haber quedado como primer clasificado de la fase regular, le tocaba enfrentarse al último clasificado para Playoffs, el Darussafaka Dogus. Un equipo construido a través de millones de dólares, empezando por su entrenador y ex coach de Cleveland Cavaliers, David Blatt. Además, este equipo cuenta con una motivación extra,  que lucha por meterse en una Final Four muy especial para ellos, ya que se celebra en su ciudad. A pesar de ello, el Darussafaka es un equipo con malos resultados fuera de su cancha, y en cuanto a los resultados en anteriores partidos frente al Real Madrid, hay un parcial de 1-1, con victorias cada uno como locales.

El partido desde un primer momento comenzó algo revolucionado, con un alto ritmo que el equipo visitante impregnó al partido y que le permitió ir por delante desde un primer momento. Por el otro lado, el Real Madrid estaba sin ritmo, no conseguía anotar situaciones y acciones habituales en ellos. Esta intensidad del equipo turco se vio sobretodo en la pintura, donde sus jugadores luchaban por cada rebote, permitiendoles conseguir hasta 5 rebotes ofensivos en la primera parte del partido. Tras el final del primer cuarto y con 14-21 a favor del Darussafaka, el partido se reanudaba. Pero parecía seguir los mismo cauces que en cuarto anterior. Fue aquí donde el equipo turco llegó a conseguir una ventaja máxima de  12 puntos. Momento que Pablo Laso utilizó para mover el banquillo y dar con la pieza clave para recuperar sensaciones. Ese jugador fue Othello Hunter, que permitió parar la sangría reboteadora del Darussafaka y consiguió anotar dejando las diferencias cada vez más pequeñas. Hunter fue secundado por la estrella del equipo blanco, Sergio Lull, que a través de dos triples consecutivos consiguió poner a tan solo un punto al equipo blanco al final del segundo cuarto (36-37).

En los dos cuartos restantes el Real Madrid debía luchar por esta victoria de gran importancia en casa y para eso, al menos debían mantener el ritmo del final del 2º cuarto. Dicho y hecho. El conjunto blanco, tras la charla de Pablo Laso en el vestuario parecía un equipo distinto. Un equipo donde su gran jugador Lull se hizo valer y dio la vuelta al marcador poniendo al Real Madrid por delante. A este se sumó un Anthony Randolph que hasta entonces parecía no carburar. Por el otro lado, el único que mantenía de aguantar el aluvión blanco fue Clyburn que consiguió anotar 10 puntos en el 3º cuarto.  El Madrid se iba con una ventaja de 9 puntos (61-52) a falta de un cuarto. Hasta los últimos tres minutos del encuentro el partido parecía controlado, el conjunto blanco conseguía mantener las diferencias. Sin embargo a falta de un minuto para el final el Darussafaka consiguió ponerse a tan sólo 3 puntos consiguiendo un parcial de 2-9. Pero fue aquí tras un rebote importantísimo de Rudy Fernández lo que permitió a Lull anotar la canasta decisiva sobre Clyborn y acabar con 83-75 final. El Madrid se pone 1-0 en la eliminatoria a falta de que el viernes vuelva a recibir al Darussafaka.

 

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