Quién nos iba a decir cuando empezó la temporada que nos íbamos a tener que poner en modo primavera en los primeros días de febrero. Caprichoso el destino, ha querido que empecemos a cabalgar hacia la gloria cuando el frío sigue haciendo de las suyas. El segundo mes del año 2019 va a marcar la temporada del Madrid de Solari, el Madrid de los cojones.

 

Cuando se ponga el sol, cuando ya sea noche cerrada, hay que oscurecer del todo Barcelona, que al día siguiente les dé miedo salir de casa, que cuando tengan que contar qué pasó el 6 de febrero de 2019 sólo puedan responder “el Madrid nos pasó por encima”. Vencer al Barcelona es vencer al mal, ganar en Cataluña es un triunfo de España, asestarles una estocada de muerte que los deje dañados para los meses venideros sería la mayor alegría que el madridismo pueda sentir. Y es posible. Se puede hacer porque el Madrid siempre va en busca de la gloria, porque nuestro espíritu de lucha y de superación es más fuerte que la mafia que nos odia.

No se trata solamente de la Copa del Rey, no está en juego únicamente llegar a una final, es mucho más que eso. Es hacer que prevalezca el bien, que la noche se vuelva silente en Barcelona, que el madridismo descienda hasta su equipo y se fundan en un abrazo hasta mayo. No es sólo un partido de fútbol, es tratar de librar al mundo de los actos infames y repugnantes de esos que visten de azulgrana. No son noventa ni ciento ochenta minutos, es un estado de ánimo con el que levantarse cada día.

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