Valencia seguirá celebrando días después de que esto sea publicado, su victoria contra el Madrid está por encima de cualquier otra situación, da igual que estén más cerca del descenso que de Europa, el antimadridismo es lo que tiene. Y odio meterme en estos temas, pero hoy, creo, era el día. Y un día que, por desgracia, se repite año tras año, pues no es la primera, ni será la última vez que el Real Madrid caiga, razones a parte, ante el conjunto ché.

Dicho lo cual, el partido comenzó dejando claro que el guión iba a ser el de siempre, en el minuto 9 el Valencia disfrutaba, tras dos disparos a puerta, de una ventaja de 2 goles. Sí, peor se podía empezar. Al primero de los dos tantos no vamos a quitarle mérito, Zaza realiza una volea con la zurda en medio giro que, por desgracia, es para quitarse el sombrero. La coloca donde Navas no llega y la cosa se tiñe de gris. El segundo, esta vez sí, parte de errores blancos, unos errores que se vienen repitiendo jornada tras jornada y que deberían comenzar a preocupar. Varane sale de zona excesivamente, pierde el balón y la contra llevada por el Valencia, que tampoco es especialmente buena, acaba con el balón en los pies de Orellana que bate por bajo a Keylor. A destacar tres detalles: el pésimo nivel de Rapha las últimas semanas lo primero, que Marcelo seguramente esté aún volviendo a guardar su sitio,  aunque seguramente todavía no haya llegado; y tercero, Keylor sigue en ese momento donde más bien la aportación es baja, no ya solo por los fallos, que los hay, sino porque se echan en falta esas actuaciones suyas donde nos hizo olvidarnos de aquel fax.

Con el contexto lo más contrariado posible para el conjunto de Zidane, la dinámica fue opuesta. Dominador, asentó la posesión en campo contrario sin apenas dificultad gracias a una doble línea de 4 del Valencia en repliegue bajo, eso sí, la fluidez brilló por su ausencia. James escorado en la banda derecha apenas apareció entre líneas, y el control del Kroos y Modric se vio fácilmente monotizado, las circulaciones de lado a lado acababan en su mayoría con centros laterales, y ahí tanto Garay como Mangala fueron bastante superiores durante todo el encuentro. Pero ahí estaba Cristiano, como siempre, acudiendo a su llamada. En uno de esos centros, esta vez por parte de Marcelo desde la banda izquierda, el luso remató el balón directo a la red, inapelable, imparable. La distancia era recortada y el partido seguía vivo.

La segunda parte comenzaba como el final de la primera, dominio blanco pero ausencia de peligro real. Ahí Zidane sacó la pizarra, y si contra el Nápoles fue efectiva, la situación fue bien distinta en Mestalla. Del 4-3-3 pasó al 4-2-4 con Casemiro y Kroos levitando tras Bale, James, Cristiano y Benzema. El poco juego entre líneas desaparecía para dar rienda a la rotura de partido. Ahí el Valencia pudo estirarse algo más, aunque las ocasiones cayeron del lado blanco, sin éxito, eso sí.

Se escaparon tres puntos y a pesar de ello seguimos líderes con un partido pendiente, pero hay que empezar a ajustar ciertos aspectos, pues el tramo grueso de la temporada está por venir, y aún no hay nada ganado.

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Sobre El Autor

Del Real Madrid desde que recuerdo, que no es poco. Puedes leerme en mi cuenta de Twitter: @Manu95G