Esta madrugada (23 de diciembre) los principales medios de comunicación deportiva de España se hacían eco de lo que podría ser la ‘bomba’ invernal. Sobre la cuerda, un Rafa Benítez que tras varios meses al mando del Real Madrid, sigue sin convencer y no puede apoyarse en ningún frente. Ni jugadores ni afición parecen contentos con el director técnico y en las próximas horas su destino podría estar lejos de las oficinas del Santiago Bernabéu.

Habiendo pasado tan solo varios meses de su contratación, analizamos el principal motivo que ha propiciado esta situación: falta de una identidad diferencial.

Manuel Pellegrini fue la primera apuesta de Florentino Pérez en su segunda etapa, venía de hacer buenas temporadas en un equipo como el Villarreal apostando por un juego bonito y vistoso. Su primer trimestre a los mandos del club blanco no fue precisamente alentador. Pese a disponer de una plantilla repleta de estrellas, el Barça seguía por delante y el Madrid no era capaz de derrotarlo. El equipo no terminaba de despegar, pero el juego animaba y creaba ilusión de una mejora.

Al año siguiente con la llegada de Mourinho, el primer trimestre fue mejor, pero dejó un grandísimo mal sabor de boca: el 5-0 en el Camp Nou. Pese a la estrepitosa derrota, los de José Mourinho daban imagen de equipo sólido. Sabían a lo que jugaban y cómo jugarlo; la mejoría era notable.

En la época de Carlo Ancelotti, al igual que en las dos anteriores, el primer partido frente al Barça se saldaría con derrota, pero la imagen del equipo durante el trimestre esperanzaba; buen juego y un esquema táctico bien definido.

Hoy, tras cuatro meses malos, pero sin ser peores que en las anteriores etapas, el equipo se encuentra mucho peor. Sí, como se viene vaticinando, el equipo carece de una identidad. No sabemos a lo que jugamos, los jugadores faltos de intensidad y de ideas, deambulan por el campo en busca de su momento para intentar alguna genialidad individual. Y si bien es cierto que cuando comenzó la temporada el esquema defensivo parecía sólido y eficaz, el paso de las jornadas ha pisoteado esa ilusión y ha dejado en evidencia las claras carencias de un equipo roto.

Se perdió frente al Barça 0-4, pero la imagen que dio la vuelta al mundo fue la del conjunto blanco fragmentado; dos líneas de 5 jugadores muy distanciadas y expuestas a cualquier ataque. La excusa de las bajas fue elocuente durante varias jornadas, pero poco a poco se fue diluyendo…

A 23 de diciembre, y dejando de lado la desidia de varios jugadores a los que el mensaje de Benítez no llegó a calar, lo que se echa en falta es una idea clara de juego; mejor o peor, ofensiva o defensiva, pero una idea a fin de cuentas.

Y no exculpo a parte de la plantilla, pues en determinados momentos la falta de actitud de muchos de los pesos pesados llegó a rozar el ridículo, la suma de culpas es lo que hace que nos encontremos en esta situación esperpéntica.

El tiempo pasa y los errores cada vez son más caros. Además, el ridículo en la Copa del Rey, sin un culpable concreto a la vista, tensó aún más la situación vivida en el entorno blanco.

Todo el mundo sabe que el Real Madrid es posiblemente el club más exigente del mundo, sin un esquema ni una idea clara de juego, los días están contados para cualquiera.

¿Suena Mourinho?

Share