Por Manuel Gómez (@Manu95G)

Volviendo a dejar muchas dudas en el juego, pero con una notable mejoría en la intensidad, el Real Madrid logró imponerse a un muy bien plantado Eibar en Ipurúa; fortín que llevaba más de dos meses sin ver perder a sus guerreros.

En un partido marcado por la intensidad de ambos equipos y la tremenda batalla llevada a cabo en el centro del campo, ambos equipos tenían muy claro cuál sería su papel en el encuentro.

El Eibar, como ya es costumbre en su estadio, salía con todo intentando –y consiguiendo- realizar una presión muy alta que incomodaba la salida de balón del conjunto blanco. Por su parte, los de Rafa Benítez y Toni Kroos en concreto, tenían claro que deberían igualar esa intensidad e intentar desahogar siempre que fuera posible el juego. El mediocentro alemán, siguiendo al pie de la letra esa consigna, movía el esférico de banda a banda cada vez que tenía oportunidad.

Pese a las pocas ocasiones, el encuentro no tenía ni un solo momento de tranquilidad. Tanto Eibar como Real Madrid peleaban cada balón disputado como si del último se tratara.

Cristiano, con un mano a mano que salvó perfectamente Riesgo, había sido el único jugador blanco capaz de crear lo más mínimo de peligro. En el otro lado, Sergi Enrich peleaba con Pepe y Nacho pero sin fortuna alguna.

Y cuando parecía que el marcador no se movería antes del descanso, Luka Modric sacaba un córner en corto que le devolvían, y con un centro perfecto ponía el balón en la cabeza de Gareth Bale para que este mandara el balón a la red. 0-1 y jarra de agua fría para los de Mendilibar que habían realizado un más que notable primera parte.

En la segunda parte, y como si de un espejo habláramos, el partido se mantenía igual. La intensidad de ambos equipo se mantenía en cada disputa pese al cansancio que se había ido acumulando.

Los de Rafa Benítez no eran capaces de generar ocasiones para sentenciar el partido, y los de Mendilibar no conseguían superar la sólida defensa madridista, que hoy sí dio más sensación de seguridad.

Ya en el minuto 65 la entrada de Lucas Vázquez dio algo más de profundidad al conjunto de Rafa Benítez, que empezaba a tener ocasiones esporádicas.

El Eibar apretaba e iba asentándose cada vez más en el campo rival, pero la falta de precisión en el último pase y la solidez blanca desbarataban cualquier oportunidad de generar peligro sobre la portería defendida por Keylor Navas.

Cuando volvía a parecer que el marcador no se movería, una gran jugada de Lucas Vázquez terminaba en penalti tras el derribo del defensa del Eibar. Cristiano, como siempre, no perdonaba y ponía, ahora sí, el 0-2 definitivo.

Tres puntos para los de Rafa Benítez, que pese a no mostrar un gran juego, supieron igualar la intensidad necesaria.

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Sobre El Autor

Del Real Madrid desde que recuerdo, que no es poco. Puedes leerme en mi cuenta de Twitter: @Manu95G