El Real Madrid Castilla recibía al Socuéllamos con la obligación de ganar, si no se quería alejar más aún de los puestos de play off y acercarse a los puestos del descenso. Volvían Odegaard, Lienhart y Campuzano al once titular, Tena, Abner y Nikos empezaban desde el banquillo.

El Real Madrid Castilla tenía la obligación de ganar, de sumar puntos en su casa después de acumular tres partidos consecutivos sin conocer la victoria, además tenía que demostrar ante su afición. El Socuéllamos iba a estar arropado por parte de su afición que se había desplazado al Alfredo Di Stéfano.

El conjunto blanco comenzaba dominando el partido, el Socuéllamos no era capaz de aproximarse a la portería de Carlos Abad, el Castilla dominaba pero no creaba ocasiones de peligro. Los minutos avanzaban y el Socuéllamos se sentía más cómodo, tan cómodo que empezó a incomodar al conjunto blanco. El juego en la primera mitad, el juego de ambos equipos era muy trabado, con muchas faltas y con jugadores del Socuellamos todo el rato tendidos en el terreno de juego.

El Castilla estaba siendo superior, se merecía ir ganando al descanso y su esfuerzo tuvo recompensa. Antes de terminar la primera parte, el colegiado pitaba un penalti a favor del Castilla, por muy raro que parezca esta vez no iba a perjudicar al Castilla. Enzo lo tiraba a lo panenca y ponía el 1-0 en el marcador.

Solari reaccionó rápido, el Castilla estaba siendo superior pero necesitaba meter aire fresco en el terreno de juego y una chispa que le diese un plus en el juego, entraban en el descanso Abner y Nikos y salían Tejero y Campuzano. El Castilla cambio totalmente con estos cambios. Enzo, Odegaard y Achraf se sumaron a la fiesta blanca. La segunda parte fue un autentico recital de fútbol del noruego, todo le salía bien; asistió y marcó.

El segundo de la tarde llegó de un pase espectacular de Martin Odegaard a Achraf, el  lateral centraba y Nikos solo tenía que empujarla. El tercero llegó con un pase de Achraf a Odegaard, el noruego bailó en el área al defensa y marcó. Al Castilla le salía todo bien y provocaba más de un “OH” en las gradas del Alfredo Di Stéfano.

Con esta victoria el Castilla no solo gana los tres puntos fundamentales, gana una confianza que tanto necesitaba.

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