Otra noche Europea más en el Santiago Bernabéu. Un recibimiento a la altura de lo que estaba por venir, un estadio vestido de gala ante una de las noches más especiales de los últimos años,y un partido que, sin duda, rozó la perfección por parte del Real Madrid. Y claro, otra vez, Cristiano Ronaldo. Decidme qué se siente.

Poca sorpresa dio la entrada de Isco en el once tras su descanso ante el Valencia. Aunque, a diferencia de otras ocasiones, esta vez no entró para cubrir el sector izquierdo en asociación con Marcelo y Kroos, sino que abarcó toda la mediapunta de ataque, cayendo a ambos costados y convirtiéndose, junto a Cristiano, en el hombre más destacado vestido de blanco en los primeros cuarenta y cinco minutos. El Madrid salió a dominar, desde un comienzo, con la idea clara de llevar todo el control desde bien temprano mientras que, por contra, el Atleti esperaba replegado en bloque bajo. No se hizo de rogar en su primera aparición Cristiano que, tras un centro picado de Casemiro, como el lobo hambriento que huele a su presa, remató directo a la red. No perdonó la primera, tampoco lo haría la segunda, y la tercera, por suerte, ya es historia del madridismo.

Lejos del conformismo visto en alguna ocasión, el Madrid siguió con el guión establecido. Posesiones largas, apariciones entre líneas de Isco y destellos en momentos puntuales. Suficiente todo para que el Atleti pareciera un niño pequeño en manos de un hombre. Sin opción alguna, y resignado a correr detrás del balón, sufrió lo que es el Santiago Bernabéu durante 90 largos minutos en noches así. La mala noticia, pues no todo fue bueno, fue la lesión de Carvajal tras un choque. Sin poder continuar, Nacho saltó al césped nada más comenzar la segunda mitad, e hizo honor a su tremenda temporada, mostrando, una vez más, un altísimo nivel en todos los aspectos. Subiendo líneas, Zidane, que venía tras unas direcciones de campo algo confusas, firmó un encuentro perfecto a nivel táctico. Isco dio entrada a Asensio que, si sigue así, está llamado a hacer grandes cosas vestido de blanco. Y así llegamos al segundo tanto, esta vez tras una buena maniobra de Karim en la frontal, Cristiano enganchó una volea al fondo de la red.

Por último, Lucas dio descanso al francés, y con el Atleti volcado en un busca de un gol que lo metiera en la eliminatoria, una contra del Madrid acabó con Lucas llegando a línea de fondo, colocando el balón atrás, saltando Casemiro por encima, y anotando, por tercera vez, Cristiano. 400 goles vestido de blanco. Otra noche más para el recuerdo, y es que cuando el Madrid juega en Europa, nadie puede dudar de él.

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Sobre El Autor

Del Real Madrid desde que recuerdo, que no es poco. Puedes leerme en mi cuenta de Twitter: @Manu95G