“Quiero mucho al Real Madrid”. Zinedine Zidane. Madrid, 11 de marzo de 2019.

 

Y nosotros a ti, Zizou. Porque nadie nos ha hecho tan felices como tú, porque todos los días que pasamos contigo eran fiesta, porque tu sonrisa en la sala de prensa jodía, y mucho, a los que te hacen esas preguntas que nada tienen que ver con lo que queremos saber. Te queremos por dejar tantas veces en la cuneta de la Champions al Atleti, por desencajar la cara de Simeone, por pasearnos por Europa como lo que somos, auténticos Reyes.

 

 

Te queremos con todo nuestro corazón, sin cabeza ninguna, de manera incondicional y hasta el fin de los días. Te queremos porque tú también nos quieres, nos correspondemos de manera natural, nos une un escudo, más de cien años de Historia. Enamorados hasta la locura de un club de fútbol. Te queremos en la victoria y en la derrota, por el madridismo que milita dentro de ti, por el amor que demuestras. Te queremos porque, igual que nosotros, no sabes decirle que no al Real Madrid.

 

 

Te queremos cuando nos subes al cielo y nos bajas al infierno, en la alegría y en la tristeza, en la felicidad y en la depresión. Te queremos por tu compromiso, por tu recepción, por la ilusión que desprende tu sonrisa, por la luz que arroja tu calva. Te queremos porque, como el Madrid, siempre vuelves.

Te queremos porque eclipsas, porque lo llenas todo, porque tu nombre es un lugar donde quedarse a vivir. Te queremos porque nos llenas los ojos de lágrimas cuando vienes y cuando te vas. Te queremos porque escueces a los que nos odian, porque durante más de mil días, gracias a ti, sufrieron el reinado del Real Madrid en Europa.

 

Te queremos por tu magia sobre el césped, por tu flor desde el banquillo. Te queremos por todos y cada uno de los títulos, por todos los “saes”, por cada “y yastá”, por ese mítico “¡Hala Madrid, hombre!”. Te queremos como hombre, como futbolista, como entrenador. Te queremos tan de carne y hueso y tan ídolo, tan humano y tan deidad. Te queremos por encima de todo, como el escudo a la entidad.

 

 

Te queremos por tus gestas, por tus clases de fútbol, por el ejemplo que das. Te queremos por no hacer más ruido que aquel “¡toma, toma, toma!” después de tu volea en Glasgow. Te queremos por cada granito de arena, por tu defensa a ultranza del club, por saber cuál es tu sitio cada vez que has estado con nosotros. Pero sobre todo te queremos porque sí, porque lo difícil es no hacerlo, lo difícil es verte y no sentir deseos de agradecerte tanto. Te quisimos, te queremos y te querremos.

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