Después de doce años sin saber lo que era ganarnos, después del 24 de mayo en Lisboa, del gol de Chicharito en cuartos de final, del 28 de mayo en Milán, de la jugada de Benzema en semifinales para despedir el Vicente Calderón de la Copa de Europa, después de cumplir el sueño que tenía desde niño Courtois, después de tantas y tantas cosas, hay que darles más razones a los atléticos para que nos odien. La que está más a mano es ganarles en Tallinn la Supercopa de Europa.

 

No es una final de la Copa de Europa ni nada que se le parezca, pero es una final europea y el rival es el Atleti. No se me ocurre otra cosa que no sea ganarles. Nadie en el mundo, después de tantas y tantas lágrimas derramadas a costa del Real Madrid, nos tiene tantas ganas. Ni en Barcelona. Y lo entiendo. Dos finales de Champions perdidas, otras dos veces que los echamos a la calle en Europa cuando más se lo creían…debe ser muy duro, no quiero ni pensarlo. Pero que se jodan, se lo merecen por todo lo que nos odian.

Me los imagino más motivados. Ganarle al Madrid una final. No necesitan nada más. Podrían vivir de eso perfectamente durante toda la temporada. En cambio, para nosotros, es una obligación, algo que hay que hacer sí o sí, por el nombre que tenemos, por el rival que habrá enfrente y porque en un derby no valen concesiones de ningún tipo. El corazón del madridista late a la misma velocidad en agosto que en mayo. Nosotros también hacemos pretemporada y estamos listos de mente y corazón para afrontar nuevos retos, para volver a ilusionarnos, para irnos a la cama cabreados o con la sonrisa puesta.

 

Se trata de hacer con ellos lo de siempre en Europa. Que los seguidores atléticos empiecen el partido con ganas y muy seguros de su equipo, que animen mucho, que son mundialmente conocidos por lo fuerte que cantan, que se vayan viniendo abajo conforme avanza el encuentro y que al final de los noventa minutos nos odien más que nunca (otra vez). Que a Julen le aplaudan nuestros madridistas desplazados y a Simeone los periodistas en la sala de prensa. Que sea lo que tenga que ser, pero que sea como siempre en Europa.

 

Paula Pineda.

Share

Sobre El Autor