A mí me tumba de espaldas todo lo que huele a azulgrana, a culé, a Barcelona y casi que a Cataluña. Y que me perdonen los buenos madridistas que viven en la comunidad autónoma catalana, que son héroes anónimos por sentir al Real Madrid en territorio hostil. Ando celebrando el empate del Deportivo en el Campo Nuevo y, después de que Luis Enrique haya dicho que los gallegos han tenido mucha suerte y que los últimos empates del Barcelona son una injusticia, sobre todo el de Mestalla, donde Luis Suárez debió ser expulsado y acabó marcando en fuera de juego, ha hablado Gerardo Piqué, el protegido del Marqués Del Bosque.

 
Después de las declaraciones de Arbeloa el martes, donde respondió con clase y realidad al defensa azulgrana, éste ha salido al paso en zona mixta a hacerse el gracioso cuando su equipo ha vuelto a ceder dos puntos. El catalán ha dicho que Arbeloa no es su amigo, sino un cono…cido. Recalcando con una pausa en su discurso lo de cono. El periodismo le reirá la gracia porque ha atacado a Arbeloa, al que ya sabemos que ni protegen ni defienden. Pero a Gerardo sí. Carlos Martínez no dirá que es un niñato, como calificó a Isco, y Piqué es un niñato con todas las letras, amén de un payaso y un tipo detestable y maleducado. Me tira de espaldas todo lo que huela a azulgrana, pero huelga decir que Puyol era un señor al lado de estos críos que dejan el seny culé en una utopía.

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Estoy segura de que Piqué, después de escuchar a Arbeloa el martes, ha pasado la semana pensando qué contestarle y ha bromeado con su ingenio durante los entrenamientos. A lo mejor eso explica lo bien que les ha salido el partido ante el Deportivo de la Coruña. Hasta a la hora de responder hay diferencias entre el defensa blanco y el azulgrana. Arbeloa lo hizo con clase, tirándole a la cara a Piqué el palmarés del Real Madrid. Gerardo lo ha hecho descalificando y faltándole al respeto a un compañero de profesión. ¡Pero qué gracioso es!, dirán. ¡Cómo fomenta la buena relación entre los dos clubes! Menos mal que ya no está Casillas para llamar a estos niñatos para pedirles perdón. Un perdón que todavía no alcanzo a entender.

 
Piqué es un payaso, alguien que se cree con licencia para hacer y decir lo que se le antoje sin que haya consecuencias deportivas. Me da tanta vergüenza como un culé que no sea de Cataluña. Ha caído en la vulgaridad y la desfachatez, ha pasado el límite y ha demostrado que, como persona, es un impresentable y un ser despreciable. Es un buen ejemplo para su hijo y para el resto de los niños de lo que jamás debe ser un hombre. Gerardo no tiene valores ni buena voluntad. Su menosprecio a Arbeloa debería ser sancionable, empezando por Del Bosque, gran precursor del buenrrollismo entre el Real Madrid y el Barcelona. Pero el Marqués se hace caca en los pantalones a la hora de posicionarse en contra de un jugador del Barcelona y probablemente le reirá la gracia a Piqué en cuanto lo vea. Y luego se preguntan que por qué no me representa esta selección española.

 
La honradez y la honestidad que le falta a Piqué le sobra a Arbeloa, que está muy por encima de estas faltas de respeto. Mucho han tenido que dolerle a Gerardo las educadas palabras de Álvaro para sólo haber sido capaz de responder a través del insulto. Somos demasiado importantes para ellos. La catadura moral y la categoría de Piqué como persona es algo que deja a la vista de todos cada vez que abre la boca, sobre todo cuando se da la vuelta con una risita complaciente de alguien que está encantado de conocerse.

 
Creo que lo peor que le puede pasar a este payaso nacido en un país que sólo existe en su imaginación es que a sus padres les diera vergüenza de él. O quizás la culpa es de los padres. A saber…

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