Nada, que no hay manera. Desde el 28 de mayo llevan culés y atléticos esperando un momento de felicidad a costa del Madrid y no hay manera. Parecía que iba a ser en la Supercopa de Europa, pero primero Sergio Ramos y después un soberbio Carvajal, los volvió a hundir en la miseria. En el primer partido de Champions de la fase de grupo ya andaban camino de Canaletas y Neptuno, pero Cristiano, con un toque sutil a la escuadra, los detuvo. Faltaba el descuento. “No importa”, pensaron, “celebramos el empate”. No aprenden. Parece mentira que a estas alturas de la vida aún no sepan que hasta el rabo todo es toro y hasta el final todo es Real Madrid. James la puso como los ángeles, haciendo que Colombia entera se viniera abajo y Morata, un fichaje que, lo reconozco, me ilusionó tanto como un lunes, cabeceó a la red poniendo patas arriba el Bernabéu. No se lo podían creer, el puto Madrid, la suerte que tienen, se lamentaban mientras volvían a sus casas cabizbajos y apesadumbrados. Esa es la vida del antimadridista, un continuo discurrir de los días esperando el batacazo blanco. Que esperen.

El Bernabéu se vistió de gala para su estreno europeo, con el detallazo de lucir en los banderines de córner las once Copas de Europa. ¡Qué ganas tengo de que Juanfran centre desde ahí y lo vea! El Sporting de Portugal fue un equipo comprometido y competitivo, un equipo que fue a Chamartín a ganar el partido. El rival también juega, recuerda siempre Zidane. El Madrid andaba espeso, más lento que el Atleti en la prórroga de la Décima. Y así nos marcaron. Lo mejor es que quedaba toda la segunda parte para intentar la remontada. Twitter se convirtió en una escuela de entrenadores exigiendo cambios a Zizou, cada tuitero el suyo. Y mientras, Paco Jémez en su casa mascullando para sí que ese tipo sigue sin tener el carné de entrenador. El entrenador del Madrid reaccionó a su ritmo. Lucas Vázquez, Morata y James y el partido fue otro. El Bernabéu se contagió con los cambios y el equipo se contagió con el Bernabéu. Pocas cosas más se necesitan en Concha Espina para remontar un partido.

Fue una noche europea de esas que, en el fondo, nos gustan. No siempre se puede ganar 5-0, como apuntó el míster. El Real Madrid y la Copa de Europa es la historia de amor más bella que jamás se ha escrito. Hay algo mágico en nuestro escudo, en nuestro estadio que nos reconcilia con esta competición. No se movían ni las polillas en el estadio. Todo el mundo albergaba la esperanza de la remontada porque no sería la primera vez, ni será la última. Empatar el partido en el minuto 88 y ganarlo en el 94 está al alcance de muy pocos. Hubo garra tras los cambios, hubo esa revolución necesaria para sumar los primeros tres puntos. No hay noche de Champions en Chamartín que no tenga un final feliz.

 

Otra vez en el descuento, se lamentan. La misma suerte de siempre, dicen otros. Roberto Carlos, al término del encuentro, se adelantó a todos apuntando que nadie dijera que se había tratado de suerte, que la suerte se trabaja. Y el Madrid se trabajó la remontada hasta el último segundo. No es culpa nuestra que no aprendan, que no sepan todavía que dar un partido por perdido no forma parte de la historia del Madrid, sino lucharlo hasta la última gota de sudor. Lo sentimos, antimadridistas, es nuestra forma de ser, de entender el fútbol, de escribir la historia. Entenderíamos que, a partir de ahora, queráis impugnar el tiempo de descuento cada vez que juegue el Madrid, de igual forma que tratáis de arrebatarnos nuestras primeras Copas de Europa con argumentos irrisorios.

 

Cuando el Madrid gana así, cuando una sufre con el equipo, cuando la bilis nos llega hasta los pies, me doy cuenta de lo maravilloso que es ser madridista, lo que amo ese escudo y lo que me gusta el odio y la envidia que despertamos. Y espero que siga siendo.

MADRID, SPAIN - SEPTEMBER 14: Alvaro Morata (3dL) of Real Madrid CF celebrates scoring their second goal with teammates James Rodriguez (2ndR), Luka Modric (2ndL) and Sergio Ramos (L) during the UEFA Champions League group stage match between Real Madrid CF and Sporting Clube de Portugal at Santiago Bernabeu stadium  on September 14, 2016 in Madrid, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

MADRID, SPAIN – SEPTEMBER 14: Alvaro Morata (3dL) of Real Madrid CF celebrates scoring their second goal with teammates James Rodriguez (2ndR), Luka Modric (2ndL) and Sergio Ramos (L) during the UEFA Champions League group stage match between Real Madrid CF and Sporting Clube de Portugal at Santiago Bernabeu stadium on September 14, 2016 in Madrid, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

Share

Sobre El Autor