Yo soy una persona agradecida y por eso quería que fuera Mourinho el que estuviera en la final de la Europa League. Sin pensar, quizás, que pudiera ser bueno para el Madrid que el conjunto vigués fuese finalista. Yo qué sé…cosas del corazón. A ver quién manda ahí y a ver quién frena eso.

 

El caso es que sin quererlo el Real Madrid va a disputar en Balaídos la final de lo que en sus buenos tiempos era la Copa de la UEFA. Para el Celta será la final que no va a poder disputar y para el Real una más de las que hace tiempo viene jugando. Para los de Vigo sería un triunfo moral, de esos que colecciona el Atleti, y para los de la capital, media Liga.

 

Este invierno, al viento le dio por soplar fuerte y dejó al descubierto Balaídos, llevándose una uralita del maltrecho estadio y las ilusiones del madridismo por ver jugar a su equipo. Al alcalde de la ciudad le apeteció aprovechar la coyuntura para hacerse famoso a costa del Real Madrid y dijo, haciendo un tour por las diferentes radios y televisiones, que allí no jugaba nadie. Tuvo su minuto de gloria y ridículo para enseñar a sus nietos.

 

La fecha del partido por fin ha llegado. El Celta, herido en su orgullo, dicen, tras la eliminación a manos de Mourinho, tratará de arrebatarle al Madrid el título, maletines mediante. Habrá que hacer lo de siempre entonces: ponernos a jugar al fútbol y ser dueños de esta Liga de una maldita vez. El alcalde va diciendo por ahí, otra vez con ganas de protagonismo y de ser mediático, que la van a liar. Como si no la hubieran liado ya cuando se les antojó negarse a jugar el partido.

Real Madrid’s Portuguese forward Cristiano Ronaldo gestures as he celebrates a goal during the Spanish league football match Real Madrid CF vs RC Celta de Vigo at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid on March 5, 2016. / AFP / GERARD JULIEN (Photo credit should read GERARD JULIEN/AFP/Getty Images)

Se trata de exprimirse otra vez, de ser conscientes de lo que hay en juego, de poner sobre el césped las ganas, el alma y el fútbol. España entera, qué digo España, el mundo entero estará pendiente de este partido, si es que logramos verlo y no nos ofrecen más veces la cara del alcalde en el palco que lo que ocurre sobre el campo. No sería la primera vez. Cosas de una realización y retransmisión antimadridista. Qué le vamos a hacer. Solos contra todos. Ya lo sabemos.

No va a ser fácil. Yo he visto al Madrid salir goleado de Balaídos. He visto a Karpin y Mostovoi jugar al fútbol como los ángeles, bailarnos y humillarnos, futbolísticamente hablando. Y ahora el Celta va a jugar, contra todo pronóstico, la final de la Europa League en su estadio y nada menos que ante el mejor equipo del mundo. La motivación va a ser bárbara, pero espero que menos que la que tengan los nuestros.

 

Les dejamos que sean, si quieren, la mejor afición, que canten muy alto y si es bajo la lluvia, mejor. Que se acabe el partido y al día siguiente sigan allí si les apetece, animando. A nosotros eso nos da igual. Es más, no lo podemos entender. Nosotros vamos allí a intentar ganar una Liga, con el fútbol de nuestros jugadores. Son nuestros valores, es algo a lo que llevamos dedicándonos más de un siglo y no nos ha ido mal. Somos una afición prepotente, sin ánimo de representar a España en Eurovisión por cantar más alto y durante más tiempo que nadie. Nuestra única pretensión es la de siempre: amar el escudo por encima de todas las cosas, sin levantar en exceso la voz, sin llamar la atención que para eso ya están nuestras vitrinas.

 

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