Con la resaca del último gran clásico que se vivió, volvía el Barcelona a Madrid, pero esta vez para enfrentarse en la mejor competición europea, la Euroliga. Una Euroliga que poco a poco está llegando a su recta final y donde el Barcelona Lassa ya habría quedado matemáticamente eliminado de cuartos a tres jornadas del final de la fase de grupos. Por otro lado, el Madrid llegaba a este encuentro encadenando dos derrotas consecutivas, la primera en Euroliga frente al Panathinaikos de Xavi Pascual (ex entrenador del Barcelona) y la más reciente y más sorprende, frente al penúltimo clasificado de la ACB, el Rio Natura Monbus. Además el Real Madrid necesitaba la victoria para seguir luchando por la primera plaza de la Euroliga, la cual comparte con el CSKA de Moscú.

Con el WiZink Center abarrotado en un noche especial de Euroliga, el balón echo a volar y el partido comenzó. El Real Madrid puso una marcha más que el Barcelona desde el primer momento del partido. Esto lo pudimos ver la intensidad defensiva que el equipo blanco hizo sobre el conjunto blaugrana, llevándole a este a perder 7 balones en el primer cuarto. Además, el Barcelona no empezó acertado de cara a la canasta, tanto es así que al final de este primer cuarto acabó con un 5/14 en tiros de campo. A pesar de las intentonas del capitán del conjunto barcelonista, Juan Carlos Navarro (que disputaba su segundo partido tras haberse perdido el clásico anterior)  el Barcelona parecía no haber entrado en el partido.

Sin embargo, con un 22-13 en el marcador, el Barcelona comenzó a apretar y consiguió un parcial de 7-0 sobre el Real Madrid. Fue aquí, después de haber conseguido la igualdad en el marcador cuando el Real Madrid volvió a meter una marcha más y, a traves de la dupla Lull y Hunter, con un parcial de 8-0, consiguieron poner de nuevo al Real Madrid por delante en el marcador. Parecía que toda la intensidad que le faltaba al Barcelona se la había quedado el entrenador de este, Georgios Bartzokas, que desde la banda no paraba de dar intrucciones a sus jugadores y recriminar a los árbitros cada jugada, lo que llevó a la expulsión por acumulación de dos técnicas. Finalmente esta primera parte acabó con  un 41-27 en el marcador.

Tras el descnaso volvía a rodar el balón. El Barcelona necesitaba un plus en su juego si quería acercarse en el marcador, así lo hizo durante los primeros minutos de la segunda mitad. Consiguió acercarse a 8 puntos del Madrid a traves de una exhibición de triples, que hasta ese momento habían metido un 78% de ellos (10/14). La defensa que el Barcelona realizó sobre el Madrid le permitió jugar muy cómodo a Lull, que aprovechó para repartir y anotar. A pesar de la intentona del Barcelona, el conjunto blanco consiguió sobreponerse y acabar el cuarto 64-51.

El último cuarto fue u de transición. El Barcelona cuyo único deseo era que terminara el partido, lo intentaba a través de triples. Por otro lado, el Real Madrid seguía a su rollo anotando, con una defensa del Barcelona muy floja. El partido concluyó 85-69, que pone al Madrid con 20 victorias, empatado con el CSKA. El conjunto blanco volverá a jugar en Euroliga este próximo viernes frente al Olimpiacos de Atenas.

 

 

 

 

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