Noche mágica en el WiZink Center. El Real Madrid se lleva el clásico sobre la bocina. No sólo eso sino que el capitán del conjunto blanco se convirtió en el máximo reboteador de la historia de la ACB.

Volvía el clásico por 3° vez esta temporada, pero esta vez en Madrid. El Real Madrid disputaba un clásico con cuentas pendientes. Un clásico, cuyo último recuerdo fue la paliza histórica que el Barcelona Lassa recibió en su propia cancha (63-102). A pesar de las diferencias en Euroliga, ambos equipos, hasta este partido, venían cono las mismas victorias en el campeonato liguero. A esto hay que sumar  las dos derrotas consecutivas que el Madrid sufrió frente a los equipos de las Islas. Todos estos alicientes hacían presagiar un gran partido, un partido de gran relevancia para el entrenador blaugrana, Georgios Bartzokas, dada la multitud de críticas que ha recibido a lo largo de la temporada.

A pesar de jugar en casa, y estar rodeado del gran ambiente que la afición local dio al Real Madrid, el conjunto blanco comenzó apagado. Una gran defensa del Barcelona y la negatividad en el tiro por parte de los jugadores blancos dieron una ventaja de 8 puntos durante los primeros minutos. El único destacado  fue Maciulis que consiguió anotar los primeros 7 puntos del Real Madrid. Sin embargo, el Madrid consiguió reponerse y acercarse cada vez más en el marcador. Llull comenzó a anotar, tras haber fallado 5 tiros de campos consecutivos. Una de las claves del partido por parte del Barcelona es su base anotador, Rice. Pero fue la defensa de Taylor la cuál no le permitió jugar cómodo.

Con el marcador en empate (23-23) tras el final del 1° cuarto, el Real Madrid se disponía a mejorar la precisión que había escaseado anteriormente. Dicho y hecho. Fue a través de los triples de Randolph y Doncic los que consiguieron aumentar las distancias  en el marcador. Además el Madrid puso una marcha más en defensa y esto se notó en los bajos porcentajes de tiros de los jugadores del Barça, que encadenando fallos en los triples, hacían que el Madrid se distanciara más en el marcador. Finalmente la primera mitad del partido acabó 47-36.

Con la mitad del partido cumplido, el Real Madrid era el firme candidato para la victoria. Sin embargo, tras el descanso el Barcelona comenzó con una alta intensidad que se vio recompensada con una disminución de la diferencia. Fue aquí donde volvió a aparecer el de siempre, Lull, a sacar de la mala racha en la que el Real Madrid estaba metida.

A un cuarto para el final el marcador era de 62-57. Un marcador que reflejaba la igualdad que había predominado durante todo el encuentro. Era tiempo para los valientes, para aquellos a los que no les tiembla el pulso en los minutos finales. A 6 segundos  del final la igualdad era máxima, el Barcelona se colocaba un punto por delante. El Madrid tenía la posesión para ganar el encuentro. Y sí. Llull volvió a aparecer y meter la canasta decisiva sobre la bocina y con él, el Real Madrid se mantiene en la lucha por el liderato.

 

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