La selección española de baloncesto se proclamó campeona de Europa con un soberbio Pau Gasol que, acompañado de un reparto de lujo, nos hicieron vibrar, sufrir y disfrutar, acompañándolos con el corazón desde el primer partido hasta el último. Yo no entiendo de baloncesto, pero de sí de la emoción y el sentimiento que me despiertan estos muchachos, llegándolos una incluso a ver como si fueran sus propios amigos, así que hablaré como española del orgullo que me hacen sentir.
La palabra que mejor define y más nos acerca a este grupo de jugadores es humildad. Creo que es por eso mismo por lo que más orgullosos estamos de ellos. De ellos y de sentirme española, pero no sólo hoy, por el Eurobasket conquistado, sino todos los días de mi vida. Una comprueba de qué manera han representado a España y no cabe en mí otra cosa que no sea orgullo.
Orgullosa de unos jugadores que se sienten orgullosos de ser españoles, de defender allí donde van la bandera bajo la que nacieron, el país en el que crecieron, dejando constancia de su compromiso en todas y cada una de sus declaraciones y en cada minuto de cada partido.
Orgullosa de una celebración con una sola bandera, la que correspondía: la de España. Ni esteladas, ni ikurriñas. Sólo los colores del país para el que jugaban. Orgullosa del respeto al himno español por parte de los aficionados lituanos, algo que muchos españoles no saben hacer porque tienen la cabeza llena de pájaros.
Orgullosa de la celebración de los jugadores con el Rey Felipe y del Rey Felipe con ellos, sin que el monarca tuviera que apartarse sintiendo que sobraba en la fiesta, sino sintiéndose partícipe del triunfo, como un español más que es. No ocurre lo mismo en algunas ediciones de la competición que lleva su nombre, donde profesionales del deporte y aficionados burlan su figura, la bandera y el himno, bajo la mirada satisfactoria y de aprobación de un tal Arturo Mas que juega a ser profeta de lo utópico.

 

GRA581. LILLE (FRANCIA), 20/09/2015.- Varios de los jugadores de selección española posan con el trofeo junto al rey Felipe VI y el cuerpo técnico, tras ganar el Europeo 2015 al vencer por 80-63 a Lituania en la final disputada hoy en el estadio Pierre Mauroy de Lille (Francia). EFE/Juan Carlos Hidalgo

GRA581. LILLE (FRANCIA), 20/09/2015.- Varios de los jugadores de selección española posan con el trofeo junto al rey Felipe VI y el cuerpo técnico, tras ganar el Europeo 2015 al vencer por 80-63 a Lituania en la final disputada hoy en el estadio Pierre Mauroy de Lille (Francia). EFE/Juan Carlos Hidalgo

Orgullosa de una selección humilde y trabajadora, sin divismos ni nacionalismos. Una selección con la que España se vuelca porque los españoles la sienten suya, una selección con un grupo de jugadores que se convierten en familia, a los que te sientas a ver con el corazón en la boca. Una selección española que une, tan lejos de lo que nos hace sentir a muchos hoy en día la de fútbol.
Orgullosa de todas las declaraciones que los jugadores han vertido en los medios, donde las palabras “mi país” resonaban más fuerte que las demás, llegándose incluso a emocionar Rudy Fernández al hablar de ello, tras un europeo en el que no sólo tuvo que superar a los rivales, sino también a su propio dolor. El compromiso es no borrarse.
Orgullosa de tanta deportividad y sensatez, de tanta ejemplaridad y tanto compañerismo. Orgullosa de nuestra selección con todas las letras, de ser española, de sentirme representada por un grupo de deportistas que sólo juegan al baloncesto y no a hacer política, ganándose así el respeto y la admiración de todo aquel que ama a España.
Orgullosa del juego y del sentido común del que es, junto a Rafa Nadal, el mejor deportista de la historia de España, Pau Gasol, que encarna como nadie la representación de la Cataluña que un día fue respetada, esa que trabajaba con España para ser mejores juntos. Y con él, madrileños, cordobeses, mallorquines, canarios…porque España unida jamás será vencida.
Hubo un tiempo en el que la selección española de fútbol me hacía sentir exactamente lo mismo que la de baloncesto. Me sentía feliz y partícipe de sus éxitos. Ya no. La selección que comanda Del Bosque es una selección robada a los españoles, llena de sinsentidos y de incongruencias, una selección que a muchos ya no nos representa. Quizás por eso esta medalla de oro es más de todo el país que nunca, porque los españoles hemos vuelto a encontrar un grupo de jugadores con los que sentirnos identificados, con los que hacer de su alegría la nuestra. Con ellos, todos vamos en la misma dirección. Ojalá no pase mucho tiempo hasta que nos devuelvan a la selección de fútbol.

dad2923a25c9bc0efb2f953562562744
Hoy y para siempre toca recordar y disfrutar la locura que es nuestra selección de baloncesto, una generación que a base de trabajo, humildad y talento ha hecho, y seguirá haciendo, historia.
Orgullosa de ellos, orgullosa de los españoles, orgullosa de España.

Share