Cuando Cristiano Ronaldo marcó el tercer gol, el segundo en su cuenta particular, el que nos aseguraba por primera vez en la historia la victoria en Dortmund, las cámaras de televisión nos regalaron la imagen de una niña celebrando el tanto de la misma manera que su protagonista. Una niña que seguramente no tenga más de ocho años, una niña que seguramente no es española, lo que habla de la universalidad del Real Madrid. Una niña que a esas horas de la noche estaba en el Signal Iduna Park viendo al equipo de su vida dar otra lección de fútbol en Europa. Sus padres, partícipes con toda probabilidad de su madridismo, tienen mi aplauso.

 

Esa niña, que a todos en nuestras casas nos arrancó una sonrisa, es el madridismo que viene, la nueva generación que defenderá nuestro escudo en las gradas del Bernabéu y en cualquier rincón del planeta. No estaba despistada en el campo, contemplando quizás la inmensidad del muro amarillo, no estaba tampoco mirando hacia otro lado ni comía golosinas. Esa niña estaba atenta a lo que sucedía en el terreno de juego, seguía la jugada, sabía quién marcó y por eso lo celebró como él, en una ejecución perfecta, que con anterioridad ya había mostrado en el patio del colegio y en el parque de su barrio.

Esa niña, con su madridismo puro, sin estar contagiada de lo que dicen los medios de comunicación, me representa. Vive su sentimiento por el Real Madrid sin fobias de ningún tipo. Para ella, todos los jugadores son los mejores. Para ella, no existe mejor entrenador que Zidane. Un amor sin restricciones, a salvo de manipulaciones, limpio y blanco, que no empaña. Ojalá yo pudiera volver a sentir de esa manera.

El Madrid son sus Copa de Europa, todas sus Ligas y la cantidad de trofeos que pueblan sus vitrinas. El Madrid es los mejores jugadores del mundo y su afición. Una afición en la que vuelvo a creer cuando veo a niñas como la de Dortmund, que empieza a despuntar en su vida, sabiéndose ya madridista, luciendo orgullosa su camiseta, participando en los triunfos del equipo con la euforia que despierta un gol. La niña de Dortmund soy también yo, cuando amar al Real Madrid es lo único que importa.

 

Paula Pineda.

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