Otra vez a volver al Bernabéu cada quince días, otra vez a hacer planes alrededor de un partido, a remontar bajo la lluvia, a sacudir la cabeza con las lesiones, a resignarnos cada vez que haya un parón para que jueguen las selecciones. Otra vez a pasar frío en la grada, a pasar noches enteras en un autobús de regreso a casa, a empeñar un riñón para conseguir una entrada.

Otra vez a indignarnos con los arbitrajes, a protestar tantos penaltis que no son, las expulsiones injustas, los goles mal anulados. Otra vez a colgarnos de la ilusión y del larguero cada domingo, a decir que no a los amigos porque juega el Madrid, a caminar hacia Chamartín con la bufanda anudada en el cuello. Otra vez el bocadillo del descanso, el tuit y el WhatsApp con cada gol, el lunes insoportable si se ha perdido.

Otra vez Sergio Ramos de cabeza, Simeone y sus cheerleaders, piscinazo de Luis Suárez. Otra vez el periodismo deportivo quedando en evidencia y en ridículo, el partido entre semana que te cambia todos los planes y lo dejas todo para mañana. Otra vez al Pizjuán, a San Mamés y a Mestalla, donde nos reciben con flores con pétalos de metralla. Otra vez Zidane hastiado en rueda de prensa, mirando de soslayo a Meana, que se ajusta las gafas y carga sus balas. Eres tonto, ¿saes?

Otra vez la Policía Nacional a caballo custodiando el templo, Carlos Martínez y Michael Robinson en el último partido del domingo, ese que muchas veces perdemos. Otra vez hat-trick de Cristiano Ronaldo, penalti a favor del Barcelona, gol de córner del Atleti. Otra vez ese niño que entra por primera vez al Bernabéu y no lo olvidará en la vida, las fotos en el vestuario después de cada victoria, la crisis de los tres años por una derrota. Otra vez Raúl García terminando un partido sin tarjeta.

 

Otra vez un derbi intenso, nunca violento; el Clásico del siglo de cada año. Otra vez Sergio recibiendo cariño en Sevilla y el nombre de Cristiano coreado en cada campo. Otra vez que habrá que fichar en invierno, que empieza lo serio en la Champions y no tenemos delanteros. Otra vez la camiseta del Real Madrid el día 6 de enero, el tuit de Piqué, la lesión de tres jugadores del Madrid en un partido con su selección.

 

Empieza la Liga, la echaba de menos. A la vida le falta latido si no juega el Madrid. Otra vez a sufrir y a disfrutar por igual, a quedar en el mismo bar, con los mismos de siempre; a ver el partido en casa, sin más compañía que los nervios. Otra vez el gol en último suspiro, el que nos manda a la cama henchidos de orgullo deseando que llegue el día siguiente. Empieza la Liga con su robos y sus conspiraciones porque está claro: ahí pasa algo. Empieza el Madrid la conquista de su campeonato número treinta y cuatro. Será largo, será duro, será tan bonito como lo fue en mayo.

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