Vivimos un final de pretemporada algo caótico en el ataque blanco, desordenado y sin encontrar gol. Muchos preveíamos un inicio de competición tal cual, ya que es lo más descuidado de lo -poco- que llevamos viendo a este Real Madrid de Benítez.

El Real Madrid, sin Karim o Jesé, se queda sin referencia. Nadie quiere o puede jugar de espaldas a portería. Sin un apoyo que dificulte el repliegue del rival, que distraiga, descargue y desajuste el bloque defensivo es difícil percutir. Más, teniendo en cuenta que éste es el Madrid de Gareth Bale como comandante de ataque, en lo bueno y en lo malo. Un Madrid al que le gusta correr, pero que, sin un hombre que aguante, descargue y lance, difícil.

Cristiano, apareciendo por izquierda, normalmente, o por derecha, en ocasiones, pierde peso en la construcción por dentro y en el remate y, sin sus goles, el equipo se resiente. En Gijón, por ejemplo, 27 tiros (10 de CR) y ningún gol. La pegada.

Luego volveremos a lo positivo de los hombres de arriba, que algunos movimientos, sobretodo sin balón, fueron interesantes.

Retrocedemos unos metros en el campo y vamos a la zona de construcción, vamos a hablar de la conexión entre la medular y el creador en ¾ con la delantera.

Luka Modric, excelso, digamos que fue el único centrocampista del equipo que leyó dónde y cómo sufría el equipo de Abelardo. Su 98% en pases define el resto. Brújula, acelerador y desacelerador del equipo blanco. Ejerciendo de James en el Madrid de los puentes, pero, además, con unas lecturas defensivas del mejor Xabi. Eso sí, el mayor beneficiado, defensivamente hablando, de estos movimientos en el repliegue de Luka fue Toni Kroos, que jugó demasiado estático en ataque, pero que fue el jugador que más robó (10), seguido por Sergio Ramos (9).

Isco, en el primer tiempo, y James, cuando salió -ya que tras la entrada de Kovacic fue a la derecha-, jugaron a pierna natural. Jugadores que destacan por sus movimientos hacia dentro jugando a abrir el campo y ponerla, sin un ‘9’ de referencia. Esto es a lo que yo me refiero como “ir en contra de la naturaleza ofensiva del equipo”. Ambos lo intentaron y estuvieron activos, pero ninguno brilló como nos tienen acostumbrados. A James le sigue pesando la Copa América y el Real Madrid necesita que sea el jugador que conecte el doble pivote Kroos-Modric con los de arriba. Gareth Bale correrá más y mejor con la zurda de James.

Y si la sensación fue de mejora en el segundo tiempo fue porque Marcelo empezó a actuar de interior, asentándose a la izquierda de Kroos, y porque Danilo empezó a pisar área rival. Por esto segundo extraña el cambio de Benítez, dándole entrada a Carvajal en ese momento. El fútbol es más sencillo de los que algunos entrenadores creen. Está bien dejar tu sello, sin duda, pero, al final, cuando Marcelo fue Marcelo y cuando Danilo fue Danilo es cuando el equipo sumó con coherencia más efectivos arriba y acorralaron a un Sporting que poco más que encomendarse a la no pegada del Madrid y a Cuellar podía hacer.

Volviendo a los hombres de arriba, y por destacar algo positivo, me quedo con los movimientos, sobretodo sin balón, de Gareth Bale, principalmente, y Jesé Rodríguez.

El canario actuó, como ya se ha comentado antes, como referencia arriba. Muy móvil y, la mayor parte del tiempo, de espalda a portería, como Benzema. Sus movimientos hacia el área, hacia la mediapunta o hacia un costado atrajeron la atención de la zaga sportinguista, creando espacios para Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. La salida de Jesé al banco facilito la defensa en estático de los de Abelardo. El Real Madrid, sin referencia y, como he dicho antes, jugaba siempre de cara ante un muro.

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Gareth Bale, que siguió sin ser ese jugador determinante que se fichó, fue, de los de arriba, el que más soluciones colectivas ofreció. Corrió cuando Modric y Marcelo lo lanzaron, cayó a banda y combinó, con calidad, con Isco en ¾. Le faltó ser más agresivo de cara a portería, como suele ser habitual, pero sumó matices al juego del Real Madrid. Dinamizó, dentro de lo poco que dinámico que fue el equipo de Rafa Benítez.

Jesebanda

En el entrenamiento de esta mañana hemos visto, de nuevo, a Karim Benzema. La tarea del francés es clara: darle sentido al ataque blanco. Si Bale sigue moviéndose igual y Karim quiere leerlo, podemos sonreír.

 

Álvaro Pérez | @Alvaro_varito

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