Aun a riesgo de caer en lo tambaleante que supone generalizar, detecto que, de un tiempo a esta parte, para el aficionado blanco, la interrupción del calendario debido al cese de la competición en los Clubs en favor de los compromisos con las Selecciones, se ha convertido en un cúmulo de desagradables desdichas en las que el combinado nacional, se ve paulatinamente relevado hacia un papel de mero protagonista secundario. De bajo nivel. Molesto cabría decir. Una -cada vez más grande- chinita en nuestro confortable zapato madridista. Resulta complicado establecer una fecha o hecho que determine el momento exacto del inicio de tal desconexión, pero ésta está ahí. Un alto porcentaje de responsabilidad en dicho suceso es achacable a nuestro seleccionador: Vicente del Bosque.

El exentrenador del Madrid continúa todavía anclado en ese mes de junio de 2003, cuando la institución merengue decidió prescindir de sus servicios. Doce años después, sigue aún molesto por aquello. Previamente a suceder a Luis Aragonés (D.E.P.) al frente de España, su exposición no era relevante, pasando quizá su resquemor un tanto desapercibido. Fue a raíz de ser designado en su vigente cargo, y hasta hoy, cuando el salmantino comenzó a destilar inquina a raudales. Una equívoca imparcialidad impropia de su puesto. Un sinfín de sibilinos (y no tanto) comportamientos en pos de malenjuiciar cualquier aspecto relativo a nosotros, ensalzando y permitiendo -para más inri- de manera enfermiza todas y cada una de las actitudes provenientes de nuestro eterno rival, convirtiéndolo en dueño del Cortijo.

Ante esta situación, los partidos clasificatorios de La Roja han tornado en intrascendentes para el madridismo, el cual afronta éstos como un bucle de desesperantes calamidades. Cada concentración del equipo nacional sirve para comprobar que, el sistema neuronal de Ramos no mejora, yendo éste a peor incluso; nos muestra las excelentes aptitudes de Cristiano (en Instagram); presenciamos asombrados como Bale él sólo clasifica a Gales para la primera Eurocopa de su historia; denostamos a nuestro entrenador en el mes de octubre; así como asistimos a la nueva lesión de Modrić. Por fortuna, siempre quedará la dulce sinfonía que producen para nuestros oídos los silbidos y abucheos a Piqué.

02 SECUNDARIA

La habitación del tiempo, es un peculiar lugar de entrenamiento en Dragon Ball. Una dimensión diferente, e ilimitada en espacio, que consta de una entrada, la cual también es la salida, pero si ésta es destruida, jamás se podrá entrar o salir de nuevo. También, si alguien permanece más de dos días ahí dentro, la puerta desaparece y jamás podrán salir. Un año dentro, equivale a un día terrestre.

A quienes -como yo- peinéis canas, la insoportable lentitud con la que pasan los quince días que transcurren entre parón y parón, no os costará asemejarla con el efecto producido por dicho lugar de entreno de Goku y Cía. Donde entrabas niño y salías hombre.

No obstante, desde tiempos de Don Santiago Bernabéu, ser del Real Madrid no es tarea fácil. Cada jornada da para curtir en más de una batalla. Los días parecen años, y las temporadas lustros. La codicia que genera ese escudo redondito loado de hazañas es tal, que existe un continuo afán de mangoneo centrado en desestabilizar aquello que pueda aparentar buen funcionamiento. Lo bueno no vende, sino lo malo. Cuando no haya nada así, se inventa, o se tergiversa o manipula lo que hay. Deberíamos estar ya vacunados contra esto. Sólo nos queda convivir con ello. La penitencia de la gloria.

@carlosam_

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