Cuando estés en París y la Torre Eiffel se gire para mirarte, no te hagas pequeño ante tal mejestuosidad. Recuerda que no hay nada en el mundo capaz de hacerte sombra. Cuando estés en París paséate con todas las letras de tu nombre por la ciudad, que se sepa en cada esquina que está allí el Real Madrid.

No debes sentirte atemorizado por nada, ni por nadie. Has luchado en las plazas más difíciles de Europa y has sido capaz de salir victorioso. Han ido sembrando odio, han estado cocinando un ambiente infernal. Nada a lo que no estés acostumbrado ya. Eres el Real Madrid, el elegido para ganar tres Champions League de manera consecutiva.

Siéntete Rey en el Parque de los Príncipes. Defiende Europa, tu territorio, tu fortuna. Tu escudo llena todo el universo y lleva más de un siglo compitiendo contra todos los elementos. Si te ves con el agua hasta el cuello, te la bebes. Si el fango te pesa en las piernas, sacas fuerzas del alma. Si la lluvia te cierra los ojos, corres a ciegas. Sé el Real Madrid de las grandes noches europeas, el que hace del sufrimiento una virtud, el que alcanza la gloria con honor.

Cuando estés en París, construye tu propio Arco del Triunfo, como un día del año 2000 hiciste en Saint-Denis. Nuestros ojos estarán puestos en ti, nuestros corazones serán un único latir. Cumple con tu deber, haz que tu bandera flamee por las calles de la capital francesa. Toda nuestra confianza está depositada en ti. Vuelve con laureles.

 

Ve y busca al enemigo en su propio suelo. Ve y fecunda tu historia. Ha llegado la hora. Se trata de seguir recorriendo Europa hasta el mes de mayo, así que marcha firme y resuelto, con andares de campeón y, cuando estés en París, cuando la tarde haya dado paso a la noche, planta sobre el césped tu color, defiende tu honor y tu integridad. Eres el sostén de nuestra felicidad, la esperanza de la primavera.

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