Yo volví a nacer el 23 de agosto del año 2015, cuando vi a Modric de nuevo disputar un partido oficial con la camiseta del Real Madrid, empleándose a fondo y desfondándose en su empleo.

 
Hay jugadores extraordinarios y luego está Luka, que de tan ordinario y común que puede resultar en su quehacer futbolístico termina brillando más que nadie en su propio campo de estrellas, que cantó Plácido Domingo dejando para la posteridad himno y centenario. Tiene el croata en el exterior de su pie una chistera de la que saca pases de ejecución impecable, destellos de genialidad, metralla de su pasado en la guerra de la que huyó siendo niño.

 
Cuando el Real Madrid está en ayunas todos tenemos a Modric en la mente. “Inventa, Lukita”, sigue clamando Juanan desde el Bernabéu que hay en el cielo. Y Lukita, obediente, fajador, genio, remueve su chistera desarmando defensas, triturando rivales. Modric es la pausa, el temple, la paciencia, el silencio. Agarra el balón y mira hacia adelante. Cabeza alta y adversarios cayendo ante su trote y su melena al viento. Un amago con la cadera y pase al espacio que sólo él es capaz de ver entre tantas piernas. El croata despacha un fútbol hipnótico.

 
Me gusta mucho Modric. Siento predilección por él. Es mi jugador favorito de toda la plantilla del Real Madrid. Y que me perdone Cristiano Ronaldo y sus sesenta goles por temporada. Todo mi respeto y admiración hacia el siete blanco, de quien siempre diré con orgullo que tuve la suerte de verlo jugar, como algunos hablan de la misma manera de Di Stéfano, pero Lukita es otra cosa. Me resulta hasta entrañable. Lo veo y a una le entran ganas de abrazarle. Modric mueve al Real Madrid de la misma manera que remueve mi lado más tierno.

 

Luka Modric of Real Madrid during the UEFA Champions League match against Borussia Dortmund at Westfalenstadion, Dortmund Picture by Richard Calver/Focus Images Ltd +447792 981244 08/04/2014

Luka Modric of Real Madrid during the UEFA Champions League match against Borussia Dortmund at Westfalenstadion, Dortmund
Picture by Richard Calver/Focus Images Ltd +447792 981244
08/04/2014

 
Si el Madrid está a oscuras, Modric enciende la luz. Si el Madrid anda espeso, Modric lo viste de claridad. Ver jugar al croata es una sensación maravillosa, una bocanada de aire en el mar. Trae la misma tranquilidad que no ver a Casillas bajo palos. Y es que el internacional croata nunca es un farol, es siempre una realidad. Jamás señala el árbitro el final de un partido sin que Modric haya sido de los que más han corrido, de los que más balones han recuperado, de los que más han sudado la camiseta. Todo eso…y su chistera. Dos o tres dedos de su pie y un pase de ensueño.

 
No es el póster que todos los niños quieren tener en su habitación, ni el que más camisetas vende. No es guapo, no aparece en mil anuncios, no hay grandes firmas detrás de él, pero es el jugador más necesario de este Real Madrid. Así quedó demostrado la temporada pasada, cuando las lesiones le impidieron jugar el tramo crucial del campeonato, dejando entre el madridismo viudedad y desolación.

Real Madrid's Croatian midfielder Luka Modric (C) vies with Atletico Madrid's midfielder Koke (L) and Atletico Madrid's Mexican forward Raul Jimenez (2nd L) during the Spanish league football match Real Madrid CF vs Club Atletico de Madrid at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid on September 13, 2014.  AFP PHOTO/ DANI POZODANI POZO/AFP/Getty Images

Real Madrid’s Croatian midfielder Luka Modric (C) vies with Atletico Madrid’s midfielder Koke (L) and Atletico Madrid’s Mexican forward Raul Jimenez (2nd L) during the Spanish league football match Real Madrid CF vs Club Atletico de Madrid at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid on September 13, 2014. AFP PHOTO/ DANI POZODANI POZO/AFP/Getty Images

Pero Luka ha vuelto, trayendo consigo calidad y esperanza. Sin parafernalias, sin armar ruido. Modric lo hace todo de manera dulce y refrescante, produciendo vértigo en los rivales y alegría entre el madridismo. Hay que administrar su chistera para que en primavera, que es cuando el Real Madrid gana, no nos falte su desborde, su pase al hueco, su definición, su trote de rodillas elevadas y zancada prodigiosa. Larga vida al exterior de su pie! Modric es nuestra libido, el soldado con el que iríamos de cabeza a cualquier guerra con la convicción de salir victoriosos.

 
Veo en Luka prosperidad, compromiso y profesionalidad, amor por el fútbol y la camiseta que defiende, ganas de jugar para hacer feliz a los demás, un regalo de Croacia. No veo nunca en Modric desidia, ni falta de hambre, ni ausencia de actitud. Es la estrella supernova del Real Madrid, un estallido de ilusión.

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