Hoy la flor cambió de bando, aunque algunas cosas siguieron igual que siempre, como el penalti no señalado a Cristiano Ronaldo o la expulsión de Sergio Ramos. El madridismo esperaba una goleada, a sabiendas del mal momento del Barcelona y la línea ascendente del Real Madrid, después de clasificarse para semifinales de la Champions League. Siempre es un error porque siempre un Real Madrid-Barcelona no tiene nada que ver con lo que esté aconteciendo a lo largo de la temporada. Siempre es otra historia, un mundo aparte dentro del mundo del fútbol.

Para seguir líderes sólo hizo falta una falta, valga la redundancia. Una falta que tuvo en sus pies Marcelo, que prefirió contenerse igual que el martes eligió entrar hasta la cocina en la prórroga, dejándose el alma por el camino, para dejarle un gol en bandeja a Cristiano Ronaldo. Hoy nos sostuvo en el partido Keylor Navas, ese mismo portero que en muchos otros encuentros cedió algunos goles. Hoy fue protagonista de soberbios paradones. En definitiva, que los mismos que han perdido hoy son también los que ante el Bayern nos llevaron hasta otra semifinal de la Copa de Europa. Que los mismos a los que hoy muchos atacan son también esos a los que el martes por la noche adoraban.

 

Ha perdido el Madrid y toca disolver el club, echar a Zidane y vender a Cristiano. Otra vez lo de siempre. Forma parte de nuestra grandeza. Cosas del “entorno”. Entre el madridismo reina ahora la ira, que se alargará hasta el miércoles si es que logramos vencer en Riazor. De lo contrario, ésta se acentuará.

 

Toca ponerse el traje de fe. Cuanto más difícil se ve, como hoy con diez jugadores, más nos gusta. Cuando parece imposible, lo volvemos a lograr. Cuando nadie apuesta por nosotros, resurgimos de nuevo. Eso es el Madrid. No desfallecer, no dejar de creer. Mañana nos levantaremos jodidos, con un peso en el cuerpo fruto del dolor, cosas que se llevan por dentro, que son inexplicables. Se llama amor.

 

La vida sigue, aunque algunos traten de detenerla cuando pierde el Madrid. La Liga no ha terminado, aunque muchos la den por perdida. Lo que hoy duele, al cabo de unos días el Madrid lo convierte en felicidad. Los que hoy celebran, al cabo de un tiempo el Madrid los vuelve a callar. Sólo hemos perdido un partido, no perdamos también la fe. Desde el dolor, la rabia y el amor: ¡¡¡Hasta el final, vamos Real!!! ¡Hala Madrid!

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