Después de un verano de rumores, James Rodríguez sigue siendo jugador del Real Madrid. Al menos hasta enero, porque el periodismo deportivo español, que vive prácticamente de invenciones, seguirá enredando en nombre del club blanco.

A los compatriotas del colombiano les basta un gol y una asistencia con un partido de su selección para convertir las redes sociales en una escopeta con la que lanzar balas cargadas de insultos y mensajes despectivos a Zidane por la suplencia de James David.

Le están saliendo a James los mismos “amigos” que tenía Casillas, cuando el portero del Oporto todavía guardaba, por decir algo, la meta del Madrid. Una legión de seguidores que no eran madridistas, sino fans del jugador. Ni el madridismo ni el Real Madrid necesita ni quiere a este tipo de aficionados. Un madridista no es de ningún jugador, es de todos los que salen a jugar, aunque todos tengamos filias y fobias y unos nos gusten más que otros; pero cuando empieza el partido, un madridista es hasta el final de los once futbolistas que durante noventa minutos defenderán el escudo del Madrid. Un madridista lo es desde que tiene conciencia de ello hasta que la muerte le arrebata el sentimiento, sin poner a nadie por encima del escudo, porque lo blanco de la camiseta y el escudo es lo único que permanece inalterable, a pesar de que las marcas deportivas se empeñen en modernizar nuestra historia.

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Queridos amigos colombianos, James es muy bueno. Si no lo fuera, el mejor club del mundo jamás lo habría fichado. En su primera temporada dio muestras de su calidad, sumando asistencias y goles de una belleza insuperable. No había un gol de James que no fuera un golazo. El año pasado, algo se torció. Las malas lenguas, o las lenguas que saben, cuentan que su profesionalidad no era la misma, que lejos de los terrenos de juego no llevaba la disciplina que se le supone a un futbolista profesional, y más en concreto a un jugador del Real Madrid. Todo esto se veía reflejado en los entrenamientos y, por ende, en los partidos. Aún con todo esto, James selló la campaña pasada con destellos del gran jugador que es.

 

Pero amigos de Colombia, ¿quién es James Rodríguez? Al lado de Zidane, al que llamáis calvo de manera despectiva, como si acaso hubiera en el mundo una cabeza despoblada más bonita que la de Zizou, al que llamáis hijo de puta como si os hubiera hecho algo personalmente, ¿quién es James Rodríguez? . ¿Qué ha hecho James en el Real Madrid para que su titularidad tenga que ser indiscutible? ¿Acaso ha ganado él solito una Copa de Europa con la volea más bella de la historia de la Champions League? ¿O quizás lleva diez años dedicándose en cuerpo y alma al Real Madrid? ¿Quién es James Rodríguez en el mejor club del mundo? Nadie. No es nadie.

Si James quiere ser alguien en el Real Madrid, si quiere escribir su propia historia, si quiere pasar a la Historia, si quiere que se le recuerde como el gran jugador que es, debe demostrarlo. Todo está en sus manos y en sus botas. Es difícil llegar al Madrid, pero más difícil es mantenerse en el club. Tiene a su lado un ejemplo que debería ser su espejo: Cristiano Ronaldo. James tiene magia, que haga acopio ahora de la constancia y el trabajo del portugués.

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Si es el tercer cambio de Zidane es porque Zizou sabe más que tú y que yo. Si el entrenador ha decidido que siga una temporada más es también porque ve cosas que ni tú ni yo vemos. Si James quiere pasar de ser el tercer cambio a ser el primero o formar parte del once titular no lo vais a conseguir vosotros, amigos colombianos, con una retahíla de insultos, lo debe lograr él. Le hacéis un flaco favor a vuestro compatriota.

 

La selección colombiana no es el Real Madrid, los rivales a los que se enfreta Colombia no son los mismos con los que se tiene que ver el club blanco. Los madridistas nos alegramos de los éxitos de nuestros jugadores con sus países, independientemente de que sean españoles o no, pero lo único que realmente nos importa es el rendimiento que ofrecen con la camiseta blanca. Entre el madridismo no queremos “infiltrados”. No queremos a nadie que dice ser del Madrid por un jugador en concreto y, si su futbolista favorito no juega, desea que el equipo pierda. Ese no es madridista. Los que sean solamente de James Rodríguez, que se olviden del Madrid, no los queremos entre el madridismo. Si eres colombiano entiendo que desees que James triunfe en el Real, pero nadie debe olvidar nunca, ni jugadores ni aficionados, que nadie está por encima del club, nadie por encima del escudo.

Paula Pineda.

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