He pasado vergüenza viendo al Real Madrid jugar su partido en Gerona. Si es que acaso se le puede llamar al fútbol eso que ha practicado el equipo de Zidane. He pasado vergüenza desde el minuto uno hasta el final del encuentro. Sólo un Isco mágico y voluntarioso ha estado a la altura de las circunstancias, junto a un Varane práctico hasta el momento de su lesión. Todo lo demás, una vergüenza.

El tempranero gol del Madrid no nos tranquilizó a los madridistas porque veíamos al conjunto catalán con más ganas, con más hambre, con toda la actitud que le faltaba a los blancos,  metiendo la pierna hasta las últimas consecuencias, aunque no hubiera consecuencias ninguna porque las tarjetas, como siempre, sólo existen para el Real Madrid.

Que sí, que hubo penalti. Que sí, que el segundo gol fue en fuera de juego. La tónica de cada partido. Pero basta ya. Hoy no vale eso. El Madrid no hizo nada, salvo apelar a la épica. Esa épica que siempre le salía de cara la temporada pasada, pero que en esta campaña nos ha dado la espalda. Tampoco son maneras de ganar para todo un Real Madrid, por muy buen sabor de boca que dejen los goles en el último minuto. Hasta que no se vieron por debajo del marcador no les dio la gana de correr. Pero corren sin sentido, metiendo centros al área que mueren mansos en las manos del portero. Sólo Isco le ponía sentido común, sólo el malagueño interpreta el juego, sólo él juega al fútbol.

Nos tenían muchas ganas en Girona y lo han demostrado. Me parece bien. Siempre hay que salir a ganar. Ojalá lo hicieran con todos los equipos pero está comprobado que el blanco motiva más. Hoy no hay nada salvable. Es una utopía ganar dos Ligas de manera consecutiva cuando se sale a jugar como si la cosa no fuera contigo. Unas veces se pierde o empata por mala suerte. Hoy no fue el caso. No se hizo nada para ganar el partido. No hay excusas arbitrales, sólo debe haber autocrítica y dejar de mirarse el ombligo, que si somos los mejores del mundo, porque es verdad que lo somos, hay que demostrarlo en cualquier campo y ante cualquier rival. En el Campo Nuevo contra el Barcelona como en la Supercopa o en un caja de cerillas contra el Gerona.

Nadie resucita muertos como el Real Madrid. Primero al Barcelona, después de darle una buena estocada en agosto y ahora el estado de ánimo de los catalanes separatistas. La alegría que Rajoy les quita el Madrid se la devuelve. He pasado vergüenza viendo a mi equipo. Tan irreconocible, tan irresponsable de su historia, tan dejado, tan pasota.

A mí me duele cada derrota del Madrid, sobre todo si son tan bochornosas como la de hoy; pero esta vez me duele especialmente por los madridistas de Cataluña, esa gente de bien que lleva semanas aguantando imbéciles y que ahora, después de este partido, van a tener que soportar a gilipollas. Lo siento por ellos.

No sé cómo terminará la Liga, lo que está claro es que la de hoy, la de esta temporada en general, no es la actitud. Y el escudo ahí, pasando vergüenza.

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