Gracias, Íker. Gracias por tus veinticinco años en el Real Madrid. Llegaste como benjamín y te vas siendo todo un veterano. Recorriste todas las categorías inferiores hasta llegar a formar parte del primer equipo en una convocatoria para la Liga de Campeones que te sacó del instituto de la mano de Jupp Heynckes. Debutaste con apenas dieciocho años un 12 de de septiembre de 1999, convirtiéndote en el portero más joven de la historia del Real Madrid en defender la meta blanca.
Gracias por los títulos que dejas en nuestras vitrinas. El primero lo celebraste el 1 de diciembre de 1998, en Tokio y ante el Vasco de Gama. Era la Copa Intercontinental. Desde entonces hasta ahora has levantado Ligas, Supercopas de España y Europa, Copas del Rey, Copas de Europa y premios individuales, entre ellos el Trofeo Bravo, que fue la primera distinción individual de tu carrera. Corría la temporada 2000-2001 y contabas con apenas veintiún años.
Gracias por aquella bendita noche en Glasgow, donde te convertiste en héroe bajo la fina lluvia, sacándole a los alemanes todos los balones que osaban lanzarte y despojándoles de cualquier atisbo de ilusión. Tu gran actuación nos permitió levantar la Novena Copa de Europa. Tus paradas y tus lágrimas tras el pitido final te convirtieron en leyenda.
Gracias por todos tus partidos en los que nos salvaste de la derrota, algunos con soberbias paradas, como aquella a Perotti en el Sánchez Pizjuán, cuando todo el sevillismo y el antimadridismo en general cantaban el gol. Te estiraste como un gato y pude contemplar, a mi juicio, la mejor parada que ha pasado por delante de mis ojos en todos los años que llevo viendo fútbol.
Gracias por tu actuación en la Eurocopa del año 2008 y en el Mundial de Sudáfrica. Por muy populares y numerosas que sean las voces que afirman que los éxitos de la selección se deben a la cantera del Barcelona, nada habría sido posible sin tus atajadas a Italia en la tanda de penaltis y sin ese milagroso pie que desquició a Robben y a Holanda entera. Sin ti, el gol de Iniesta no tendría sentido. Fuiste el principal artífice de los logros más importantes de la selección nacional.
Gracias, Íker. Gracias por irte. Tu salida del club es lo mejor que le ha pasado al Real Madrid y al madridismo de bien en todo el año 2015 y en los que vendrán. Que dejes el equipo está, en cuanto a la alegría, felicidad y tranquilidad que supone, a la altura de la conquista de la Décima Copa de Europa, esa Champions que estuviste cerca de tirar por la borda cuando ya eras un ex portero que se empeñaba en jugar por decreto, en lo que hubiese sido una de las mayores catástrofes del Real Madrid.
Gracias por el aprendizaje que dejas a los que se quedan y a los que están por llegar. A ningún otro jugador del Real Madrid, después de haber sido testigo de tus últimos años en el club, se le puede pasar por la mente tenerte como espejo y ejemplo a seguir. Has sido el peor capitán que ha tenido el Real en sus más de cien años de historia, un pésimo compañero y un mal profesional.
Gracias por llevarte contigo a tus viudas, que se han descubierto como meros casillistas y no como madridistas. Aficionados de un sólo jugador, tú, que se han jactado de dar lecciones de madridismo y deseaban que el Real Madrid perdiera cuando no eras titular. Llévatelos contigo, el equipo no necesita su apoyo. No los echaremos de menos.
Gracias por el periodismo que has destapado, haciendo que tus amigo de la información hundan tu paso por el Real Madrid en los últimos años, perjudicándote en lugar de beneficiarte, todo lo contrario del cometido que pretendían llevar a cabo. Han quedado retratados con sus opiniones sobre ti, tanto como tú con tus filtraciones.
Aún me cuesta creer que te vaya a perder de vista. Anhelaba que llegara este momento. Has sido muy dañino para el Real Madrid en los últimos años. Te reiste del madridismo permitiendo que nos llamaran talibanes y hasta nos mandaste a tomar por culo. Nunca, en tu última etapa, defendiste al Real Madrid, pero sí a los jugadores del Barcelona y a la selección española, una selección que muchos hemos dejado de sentir hasta que gente como tú o Del Bosque abandone el barco de España. No nos representáis. Duele haberte defendido ante el antimadridismo durante años y ahora tener que renegar de ti. De veras que duele. Pero tú te has encargado de que sea así, nosotros no queríamos. El madridismo hubiese querido despedirte con honores y lágrimas de emoción y ahora celebro que te vayas tanto como celebré muchas de tus míticas paradas.
Nunca olvidaré tus primeros años en el Real Madrid, así como nunca te perdonaré los últimos. Adiós, Casillas, adiós con gozo y alivio.
Paula Pineda.

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