El Real Madrid se queda con la miel en los labios, a pesar de haber sido el mejor equipo de la fase regular de la EuRoliga. Un partido, en el que todo estaba en contra, no entraron  los tiros, y jugaban bajo el infierno turco que arropó durante todo el partido a su equipo, el Fenerbaçhe. Por parte del conjunto blanco solo destacaron dos jugadores, Lulll y Carroll, que no pudieron llevar al equipo hacia la victoria.

Comenzaba la Final Four. Era el turno del plato fuerte de la tarde, el Fenerbaçhe-Real Madrid. Un partido que venía precedido de un partidazo, con un gran nivel, entre el Olympiakos y el CSKA de Moscú. Finalmente el primero consiguió hacerse con el puesto para la final del domingo. El Real Madrid contaba con un handicap, el pabellón. Un pabellón abarrotado de camisetas amarillas que desde el minuto uno de partido no pararon de gritar, estaba ante el infierno turco.

Con el balón en el aire el partido comenzó. Por un lado Laso quiso sorprender a Obradovic sacando de titular al joven Luka Doncic, que pese a recibir la confianza de la titularidad no tuvo su noche.  Desde el principio pudimos ver una de las claves del partido, y con las que el equipo turco terminó por derrotar al conjunto blanco, y eso era el juego interior. Un juego interior en el que mandaban Udoh y Kalinic. Un Udoh que a través de la intimidación y de los tapones realizados consiguió desactivar desde el principio a Gustavo Ayón. A lo largo de la primera parte del partido, el marcador siempre oscilaba con una diferencia de 10 puntos, diferencia que en ningún momento el Fenerbaçhe temió por perderla. Mientras Laso, intentaba hacer cambios desde el banquillo para cambiar la dinámica del encuentro. Entre ellos el de Rudy, que a pesar de comenzar enchufado defensivamente, una “falta” antideportiva sobre Datome le hice desincharse. Finalmente la primera parte del encuentro acabó con un  34-44 a favor del Fenerbaçhe.

Tras la charlas en los vestuarios, los madridistas seguíamos creyendo en la remontada. Una remontada que no se produjo. A pesar de ello, el Madrid no paró de luchar por reducir las diferencias. Fue debido al “francotirador” Jayce Carroll cuando más creímos que era posible, cuando encadenó varios triples seguidos que dejaba al Madrid más cerca de la remontada. Sin embargo, los jugadores del Fenerbaçhe no bajaron los brazos, y en el caso de que lo hicieran ahí estaba Obradovic, que no paró de echarles broncas a cada uno de ellos. Finalmente, no pudo ser, pero, hay que estar orgullosos del equipo y ahora a luchar por la ACB.

 

 

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