El Madrid volvía al Barclaycard Center por primera vez en la Euroleague 2015/2016, en la segunda jornada del top 16. Y en el mismo estadio donde hace menos de cinco meses consiguiera la novena Copa de Europa, destrozó al Estrella Roja. Desde el primer momento, se vio a un Real Madrid muy superior en todos los aspectos del juego, a pesar de que hubo algo de relajación en el último cuarto, donde se entró con 82-41, la victoria fue incontestable.

Claves del partido

  • Inicio fulgurante: El Madrid prácticamente cerró el partido en los primeros minutos del encuentro con un parcial de 18-2. Algo que fue aumentando durante todo el partido
  • Actuación coral: Prácticamente todos los jugadores del Madrid aportaron bastante en la victoria del equipo, hasta los menos habituales jugaron un gran partido.
  • Espectáculo: Con el Chacho a la cabeza, el Real Madrid se divirtió, y divirtió a todos los espectadores. Dejaron varias jugadas que hicieron el deleite del Barclaycard.
  • Sin intensidad: El Estrella Roja vino a la capital de España de turismo, o al menos eso demostraron en el parqué, porque la competitividad que caracteriza a los serbios no se vio ni una pizca.

El partido empezaba con el Estrella Roja muy errático y sin saber jugar en estático, con tan solo 2 puntos en los primeros cinco minutos, y el Madrid lo aprovechó para un parcial de 18-2. Además, el equipo serbio tenía problemas de faltas, con dos personales para Mekel y Zirbes. El Madrid dominó el primer cuarto de cabo a rabo, y se fue con un parcial de 22-6.

El Madrid siguió arrasando al inicio del segundo cuarto, con un parcial de 12-1 que obligó a pedir un Tiempo muerto a Radonjic, el entrenador visitante. El gran exponente fue Willy con seis puntos en este inicio fulgurante. Pero lejos de relajarse, el Madrid siguió jugando cada balón como si fuera el último, y dando un espectáculo que hacía las maravillas del Barclaycard. Eso hizo que al descanso, los blancos ganaran 56-20.

La segunda parte no fue nada más que un trámite puro y duro, si hubieran quitado los últimos veinte minutos de partido nadie los hubiera echado de menos.

 

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