“Si alguna cosa puede salir bien, saldrá bien”, dice el lateral de una furgoneta que en ocasiones se deja ver por mi ciudad. Creo que es la antítesis de lo que le sucede al Real Madrid. Cuando mejor deberían ir las cosas, peor salen. Al ofuscamiento en el juego se le unen las lesiones de jugadores clave, como son Bale, Marcelo o Modric y hace que el primer quid de la cuestión sea más difícil de llevar.

Hemos llegado al punto de ver en el terreno de juego a un equipo sin ideas, totalmente plano y, sobre todo, y lo que es más preocupante, falto de velocidad. La excesiva utilización del pase, hasta en momentos en los que el desborde sería la mejor opción, ha conllevado a la lentitud del movimiento del balón y, por ende, a la llegada al área rival. Sin embargo, se ve la intención de hacer llegar el balón rápido desde el mediocentro, sobre todo por parte de Luka, el iniciador de la mayor parte de las transiciones, pero el equipo ralentiza al llegar a la línea de ataque. Es entonces cuando sale a relucir el poco manejo de los blancos en ataque estático.

A esto, se le une la falta de una referencia en la zona ofensiva y que tenga la capacidad de desatascar los momentos críticos con la posesión del esférico. Bien es cierto que ha tenido momentos oportunos esta temporada, pero nadie discute que Cristiano Ronaldo no está asumiendo el rol de referente en la línea de ataque. Tampoco Benzema, quien nunca ha asumido tal protagonismo pese a ser una gran baza goleadora este año. Y en la última posición, Bale, cuando ha estado bien, ha mostrado indicios de ese desborde que tanta falta le ha hecho al Madrid en más de un partido que se ha puesto en contra.

Este Madrid no es nuevo, sino la continuación de lo que fue en la primera parte de la temporada. Los que vaticinaban cambios tras la puesta en marcha del proyecto de Zidane, lo decían más por las ganas de que ocurrieran que por que el propio equipo los estuviera llevando a cabo. Desde que la leí, me pareció una gran frase, cuyo autor es Steve Jobs: “La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas”. Creo que se puede aplicar a uno de los motivos por los que el Madrid no deja otra cosa que sean dudas. Todavía no ha sido capaz de enseñar su mejor versión, aquello por lo que la gente aceptaría su juego y transmitiera conformidad. Al fin y al cabo, lograr buenos resultados. Ha demostrado que también se puede ganar sin jugar bien, pero no así en todos los partidos. El tiempo, mientras tanto, se consume y la Champions permanece como la única posible salvación de un año demasiado mediocre.

Foto de portada extraída de @realmadrid

@LopezGomezJavi 

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