Don Santiago Bernabéu dijo una vez que “la camiseta del Real Madrid se puede manchar de sangre, de sudor y barro, pero nunca de vergüenza”. Uno de los jugadores más fieles a estas declaraciones del gran presidente ha sido Cristiano Ronaldo. El portugués ha sudado la camiseta, se ha tirado al barro luchando con ella y la ha manchado de sangre en más de una ocasión, partiéndose la cara de manera literal. Algunos, escondidos detrás de símbolos nazis y haciéndose llamar madridistas, dicen que también la ha manchado de vergüenza. Viven anclados en el pasado, nostálgicos de una grada de la que fueron bien expulsados y por ello defenestran cualquier historia reciente. Y Cristiano Ronaldo es eso, historia viva del Real Madrid.

 

El caso es que al siete blanco le rompieron la cara marcando un gol, comenzó a sangrar y, como cualquier ser humano, ante lo escandaloso que es el líquido rojo que vive dentro de nosotros, quiso comprobar la gravedad de la herida. Para ello, cogió un móvil y se miró. Lo que habría hecho cualquiera. Ya no iba a ser noticia la goleada del Madrid, ni los dos goles de Nacho, ni el regreso de un Bale bigoleador, ni los tantos anotados por el propio Cristiano. La única noticia válida era la imagen del internacional portugués con el móvil en la mano.

Una entiende que pueda ser carne de meme de críos aburridos un domingo por la tarde, lo que nunca hubiese imaginado es que el periodismo deportivo español, si es que se le puede llamar así, hiciera más sangre todavía con la sangre de Cristiano, valga la redundancia. No les da vergüenza ni se sonrojan, esa es su manera de dignificar la profesión que ejercen.

No existe en la historia del fútbol un jugador al que se haya desprestigiado más que a Cristiano Ronaldo. No existe un hombre sobre quien se haya difamado más. No existe nadie sobre quien se haya inventado tanto. Cristiano escuece desde el día que llegó, desde que empezó a coleccionar récords al mismo tiempo que cambiaba la historia reciente del Real Madrid. Mientras que sobre Messi sólo es noticia lo que hace dentro del campo, de Cristiano convierten en tema del día hasta lo más nimio. Hay una campaña impresionante en contra de él. Lo peor de todo no es que la haya, sino que haya madridistas que la compren, la crean y la difundan. Messi cabalga de renovación en renovación y andan de puntillas ante tal hecho, pero Cristiano está todos los días queriéndose ir del Madrid, pidiendo dinero y castillos en el aire. De momento, lo único que ha salido de su boca es un rotundo “me quiero retirar en el Real Madrid”. No hace mucho. Fue en diciembre.

 

Cualquier jugador, o mejor, cualquier hombre, ante tanto ataque sufrido en cualquier punto de la geografía española, ante tanto ataque en todos los medios día sí y día también, se habría ido hace tiempo lo más lejos posible. Pero Cristiano no. Cristiano siempre ha hablado en el campo y ahí están sus números y sus logros, tanto individuales como colectivos. Porque Cristiano ha hecho más grande al Real Madrid agigantándose él.

 

La sangre que derramó Cristiano en el partido contra el Deportivo hizo hervir las venas del periodismo. Se ríen de un tipo que es millonario, que juega en el mejor club del mundo. Se ríen de él porque se mira en un móvil la herida que le acaban de hacer. Lo hacen porque es un futbolista del Real Madrid, porque en la época en la que sólo Messi debería reinar él tiene los mismos Balones de Oro y las mismas Copas de Europa, además de una Eurocopa con Portugal. No pueden soportarlo. Un hombre hecho a sí mismo, a base de trabajo, esfuerzo y superación; sin talento innato, sin batidos ni pastillas que le den un plus. Un futbolista trabajado y trabajador, lo más profesional que ha pasado por Valdebebas. Cristiano escuece mucho entre el antimadridismo. O lo que es lo mismo, entre el periodismo.

 

Yo voy a disfrutar de cada segundo del portugués en el Madrid, siendo cada día más consciente de la suerte que tengo por poder verlo jugar en mi equipo. Dentro de un tiempo sólo quedarán los vídeos para degustarlo. Un hombre que derrama sangre y sudor sobre la camiseta del Madrid, que rompe las redes, que trabaja sin volverse loco y sin revolverse ante tanta calumnia diaria siempre tendrá mi respeto y mi admiración.

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