Se puso todo muy feo. Parón de selecciones y lesión de Kroos. Casemiro, el jugador al que más teme Simeone, no llegaba. Tampoco Sergio Ramos, ni Pepe, ni Benzema. Morata y sus ganas de sumar números con España se caía también de participar en el derbi. Casi que llegábamos en cueros al último encuentro liguero en el estadio Vicente Calderón. La hora se acercaba y los nervios que empezaban a hacer acto de presencia. Y, de repente, qué bonito fue todo.

Qué bonito fue ver salir al equipo enchufado, con ganas, concentrado, con la actitud que siempre les pedimos, siendo todos uno, trabajando por igual en defensa y en ataque. Qué bonito fue ver a Francisco Alarcón haciendo el que, probablemente, haya sido su mejor partido con la camiseta blanca hasta la fecha. Ahora sí, ahora sí me atrevo a cantar sin rubor y sin vergüenza eso de “Iscooo, Iscooo…”. Se movía como quería, regateando esta vez a todos, sin perder el balón. Un caño por aquí, un sombrero por allí, un amago por allá. Qué bonito fue ver a Cristiano Ronaldo marcando de falta, siendo el que más tantos cobra de esta manera. Qué bonito fue volver a verle marcando un penalti a Oblak, como el 28 de mayo en Milán, bajo la atenta mirada de Juanfran, que un par de semanas antes se aventuró a decir, tras caer en Anoeta, que le iban a ganar al Madrid. Pero los prepotentes son los de las once Copas de Europa. Qué bonito fue ese hat-trick desafiando a la grada en la celebración, esa grada tan animosa que insulta a Cristiano más de lo que anima a su equipo. Ahí lo lleváis. El máximo goleador histórico de los derbis, el señor Cristiano Ronaldo. Que no se olviden de su cara porque seguro que lo volverán a ver.

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Qué bonito fue ver a Zidane, ese que no tenía ni carné de entrenador, dándole una lección táctica a Simeone, el hombre que ha inventado la garra y la pizarra. Qué bonito fue ver a Koke rabiando en la cara del siete del Madrid, buscando su frente de puntillas porque con los pies en el suelo no le llega ni a la barbilla. Qué bonito fue golear al equipo que menos encaja, a esa inexpugnable defensa rojiblanca. Qué bonito fue dejar a Carlos Martínez, Michael Robinson y Maldini con la miel en los labios de una derrota blanca después del pinchazo del Barcelona ante el Málaga.

Qué bonito fue ver la melena rubia de Modric galopando por el centro del campo, con Kovacic, su alumno más aventajado, dando una clase magistral de experiencia y poderío. Qué bonito fue dejar nuestra portería a cero tras una excelente trabajo de la defensa y el portero. Qué bonito Marcelo y sus filigranas, Bale y sus galopadas. Qué bonito fue ver la cara del Cholo cada vez que las cámaras nos regalaban un primer plano del argentino, tan cariacontecido, tan dolido, con los puñales de Lisboa y Milán brillando en sus ojos. Qué bonito fue ver el Calderón vaciándose en el minuto setenta de partido y los madridistas disfrutando en territorio hostil. Qué bonito Fernando Torres señalado como culpable por su propia afición. Qué bonito Nacho confesando en el vestuario que no quería que terminase el partido. Qué bonito ser líderes, dejarlos a nueve puntos y volver a dejar claro, por si acaso hacía falta, que en la capital, como en España y en Europa, el único que manda es el Real Madrid.

Qué bonita la Cibeles, mirando de reojo a Neptuno, tan solitario y fracasado siempre. Qué bonito Enrique Cerezo, entregándole a Florentino Pérez una réplica del Vicente Calderón para que Coentrao la utilice de cenicero. Qué bonita la vida cuando es el Real Madrid el equipo al que una anima. Qué bonita la historia, poniéndose una vez más de nuestra parte, escribiendo para los anales que fue el Real el que se llevó el último derbi liguero en el Manzanares, como venía siendo costumbre, como estuvimos haciendo durante más de diez años seguidos.

Qué bonito fue todo. Qué noche de sábado se quedó y qué mañana de domingo sorteando charcos de lluvia y bilis. Qué bonito saberme madridista, reconocerme en su escudo. Qué bonito fue volver a dejar a los antis esperando vernos caer. Qué bonito fue poner el Calderón del revés.

 

Escrito por Paula Pineda (@7Sempiterno7)

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