Ya basta de pasearse por el campo como si de un pastor con su rebaño se tratara. Ya basta de deshonrar la camiseta, el escudo y la historia del mejor club del mundo. Ya basta de hacer como si no pasara nada, de declaraciones cargadas de cinismo, de cometer el mismo error una y otra vez.

 

Ya basta de hacernos pasar vergüenza todos los fines de semana, de hacer del lunes el peor día de la semana por partida doble. Ya basta de endiosamientos, de estar cansados de ganar, de ser unos niñatos malcriados. Ya basta de hacer el ridículo, de tomarnos el pelo, de reírse de la gente que paraliza sus vidas por esos noventa minutos.

 

Ya basta de mirarse el ombligo, de creerse mejor que nadie, de saberse intocable. Ya basta de mandarnos a la cama cabreados, de este fracaso que no termina de tener fin. Ya basta de darnos palos, de que no haya responsables, de decepcionarnos. Ya basta de palmaditas en la espalda, de pulgares levantados, de cenas de conjura. Ya basta de descalabros, de bochornos, de tan poco esfuerzo, de tan escaso sudor.

Ya basta de jugar andando, de tanta decepción, de no dejar de fracasar. Ya basta de nulas explicaciones, de tantas equivocaciones. Ya basta de no entender lo que es el Real Madrid, de no conocer su historia, de maltratar al madridismo. Ya basta de despropósitos, de alargar tanto este invierno, de soberbias y tonterías. Ya basta de desilusionarnos cada tres días, de no dejar de caer hacia el abismo, de no tomarse en serio ninguna competición.

 

Basta ya de jugar con lo que sentimos. Si hay que perder, se pierde, pero hay mil maneras de hacerlo y ponerse a ganar solamente cuando te ves con el agua al cuello no es nuestro estilo, no es nuestra historia. Se muere desde el último minuto, no solamente los quince últimos. Basta ya de reírse en nuestra cara desde principios de Liga, de ir tirando las competiciones como si de un papel de caramelo se tratara. Ya basta de no ser el Real Madrid.

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