Hay testimonios gráficos que dan fe de que Marco Asensio es del Real Madrid desde que era pequeño. Entiendo, entonces, que haber llegado a jugar con la camiseta blanca y levantar títulos con ella es un sueño cumplido. Un sueño que continúa y que puede alargarse a través de su fútbol todo lo que el mallorquín quiera.

Marco nos ha deleitado a todos en más de una ocasión y no en cualquier escenario. Capaz de marcar un golazo al Sevilla desde su isla en la final de la Supercopa de Europa, de dar un zarpazo en Múnich asistiendo a Cristiano Ronaldo, de silenciar el Camp Nou en la Supercopa de España y de cerrar una goleada en una final de la Copa de Europa ante la Juventus. Asensio es capaz de todo eso y después desaparecer, como si todo eso no hubiese existido, como si lo hubiéramos soñado o como si se le hubiera olvidado jugar al fútbol.

 

Su inicio de temporada ha sido (está siendo) lamentable, como la de muchos de sus compañeros y, para más inri, se desata con unas declaraciones que no tienen nada que ver con una persona que, se supone, es madridista desde niño y encima juega en el Real Madrid. Asensio asegura que él no debe tirar del carro en los malos momentos, que para esos ya están otros. Otros que llevan más años en el club, que a él no le corresponde ejercer esa tarea.

 

Marco Asensio sabe muy poco de la historia del Madrid o no ha entendido nada desde que llegó. No le vamos a pedir al chaval que se convierta en la voz del vestuario estando Sergio Ramos o Varane, pero él sí puede hablar en el campo con su fútbol, cosa que lleva sin hacer toda la temporada. Alguien debería sentarse enfrente de él y decirle que tirar del carro no tiene nada que ver con la edad o la experiencia, sino con la actitud, las ganas, el corazón y el compromiso. Si él mismo se borra, ¿cómo le vamos a depositar nuestra confianza?

 

Tirar del carro es no dar una pelota por perdida, luchar hasta el último minuto, entregarle a la camiseta cada gota de tu sudor, meter la pierna hasta las últimas consecuencias, ir con todo a por cualquier balón, mirarle a los ojos a quien haga falta y enseñarle que ahí estás tú y que nadie va a pasar por encima de ti. Tirar del carro es ir perdiendo y tener el convencimiento de que se va a ganar el partido, no darse nunca por vencido, volcar tu respiración y tu aliento sobre el césped. Tirar del carro es ir con el corazón y la fe allí donde no te lleva tu fútbol. Si Asensio no es capaz de hacer nada de eso, es que no tiene el ADN del Real Madrid. Porque eso es lo que somos, una lucha constante hasta que el árbitro dice que no hay tiempo para más.

 

Asensio parece haberse tirado del carro de la responsabilidad, esa que nunca elude Lucas Vázquez aunque su fútbol, como el de muchos, como el de Marco, brille por su ausencia en esta campaña. Puede que le pasen factura al mallorquín estas declaraciones en el Bernabéu si no empieza a dar muestras de su calidad. Puede que su carro se quede vacío y sólo él habrá tenido la culpa. Se ponen la camiseta de la selección y se vuelven tontos.

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