Manuel Gómez (@Manu95G)

No podía fallar el Real Madrid en el debut de Zinedine Zidane en Europa, y no lo hizo. Primero Cristiano, y en el tramo final Jesé, dieron la victoria al conjunto blanco dejándolo con pie y medio en los cuartos de final de la Champions League.

Y es que si las noches europeas son mágicas, cuando vienen con el debut de Zidane debajo de la manga se vuelven aún más especiales. Con el once de gala, dentro de lo disponible, y buenas sensaciones desde que figura en el banquillo blanco, Zidane tenía claro que hoy debería superar su primera prueba de fuego de la temporada. El Olímpico de Roma sería testigo de algo que, de llegar a buen puerto, puede ser historia del fútbol.

El guión lo tenían claro los jugadores del Madrid, y rápido se pusieron manos a la obra. Dominio del encuentro con la posesión como arma, como ha venido mostrando en los últimos encuentros. De la mano de un Kroos excelso y un James que fue de menos a más, el partido pasó por muchas fases, tanto buenas, como no tanto. Mientras que en la primera parte la Roma apenas hizo acto de presencia ofensiva a excepción de un par de llegadas de Salah, en el segundo tiempo todo quedaría revolucionado.

La eliminatoria seguía muy abierta y sin un claro beneficiado por ello. Ni Madrid ni Roma habían dispuesto de ocasiones claras en los primeros 45 minutos, y el partido se movía a ritmo alemán guiado por Toni, que sigue acumulando buenos partidos. Pero otro encuentro vimos tras el gol.

En el minuto 57 Cristiano encaraba tras un gran pase de Marcelo al hueco, recortaba de tacón justo al pisar área y ponía su cañón apuntando a la red. ¡GOLAZO! El Olímpico enmudecía y la afición madridista celebrara eufórica. Seguía ahí, el ‘Bicho’ no fallaba y desnivelaba la balanza notablemente. Spalletti no dejaría que eso sirviera de tumba a los suyos y optó por arriesgar, romper el partido y ver qué sucedía. La entrada de Dzeko pudo cambiar el devenir del encuentro, pero tanto Keylor, como Varane como Ramos lograron evitarlo.

El partido se convertía por momentos en un correcalles donde cada ataque significaba peligro; todo lo opuesto a los primeros 45 minutos, una locura. La falta de acierto en ambos lados condenaría a sufrir a todo aficionado fuera cual fuese el color de su equipo. Los romanos veían como la eliminatoria se les complicaba en exceso, y los madridistas como en cualquier momento un gol les podía poner en serios apuros. Ni Karim, ni Perotti, ni James ni Salah. Nadie encontraba puerta y los minutos pasaban. Zidane en vista de lo ocurrido lo tenía claro, había un hombre para esto: Mateo Kovacic. ¿Partido de ida y vuelta? Para eso estaba él. Subía el balón rompiendo líneas de presión y presionaba en defensa achicando espacios como el que más. Un espectáculo verlo sobre el césped.

Hasta que por fín, tras un sufrimiento que parecía no tener fin, Jesé decidía invitarnos a su fiesta. En el minuto 86 cruzaba un disparo y lo ponía en la red para jubilo merengue. El 0-2 casi dejaba tirada la balanza, y ponía pie y medio del Madrid en cuartos. Zidane debutaba con buen pie, su Madrid ganaba como tenía que hacer.

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Sobre El Autor

Del Real Madrid desde que recuerdo, que no es poco. Puedes leerme en mi cuenta de Twitter: @Manu95G