Por Mendizorroza ha pasado el Atlético de Madrid y por el Camp Nou el Alavés; y en ambos partidos obtuvieron puntos los de Mauricio Pellegrino. Uno de los equipos más elogiados, en cuanto a juego, de lo que llevamos de Liga Santander. El Real Madrid, sin pasar por su mejor racha respecto a sensaciones, pero sí peleando por el liderato, se presentaba al partido con el ya reconocible XI de Zidane a la espera de Casemiro (Kovacic), Luka Modric (Isco) y Sergio Ramos (Varane) y la baja por sanción de Dani Carvajal. Por lo que el equipo blanco formó con esa especie de 4-2-3-1 en el que Kroos, Kovacic forman en doble pivote y, por delante de ellos, Isco.

En los tres de la medular vamos a centrarnos para comentar el desarrollo del juego. El Alavés, que sin Marcos Llorente pierde calidad con balón, tenía claro que la posesión iba a ser del Real Madrid y ellos iban a tener que juntar líneas, achicar espacios y, si fuera posible, incomodar la salida de balón del rival. El objetivo principal de la presión fue Toni Kroos. La respuesta: Isco y Mateo Kovacic conducían y daban los pases unos metros más arriba de lo habitual. Se les veía llegar a 3/4 de forma constante, donde encontraban a unos Benzema y Bale con más voluntad de recibir que fluidos. Sumadas la imprecisión del Madrid al borde del área y la efectividad defensiva de los locales, los blancos no encontraban situaciones de ventajas y perdían el balón.

En frente, un Alavés, como se ha apuntado, muy bien replegado y con dos salidas claras tras robo: Theo Hernádez y juego directo hacia Deyverson. El joven lateral perteneciente al Atlético de Madrid no solo rompió, literalmente, a Pepe, sino que leyó a la perfección cuando anticipar y atacar a Danilo, que se veía superado en casi todas las jugadas. La ausencia de Marcos Llorente obligada a su equipo a activar la opción Deyverson. El delantero brasileño bailó alrededor de Varane y se convirtió en un apoyo providencial para que su equipo saliera y Dani Torres consiguiera conectar con el balón más allá de la mitad del centro del campo. Y en una de las arrancadas de Theo llegó el 1-0.

Quien rescató al equipo de Zidane en el primer tiempo fue Cristiano Ronaldo. El luso, que jugó muy centrado, convirtió un penalti para el 1-1 y metió un derechazo, con ayuda de un central del Alavés, imposible para Pacheco, culminando la remontada. Y ya no solo fueron los goles, sino su ímpetu. El ‘7’ no está en su mejor momento, pero, al igual que cuando falla una y otra vez -como ante el Athletic- su cuota de proragonismo es imperial. Y hoy las metió.

Zidane, que contempló lo que todos pudimos ver en el duelo Theo-Danilo, volvió al 4-3-3 en ataque, buscando más pausa, y el 4-4-2 en defensa, haciendo que Bale ayudara a Danilo. El Real Madrid fue paciente, calmó al Alavés a partir de Isco de un lado a otro, tocando y juntando a los compañeros, y, a medida que los locales perdían fuerzas, el equipo buscaba transicionar de manera más agresiva. En esta fase del juego fue Mateo Kovacic el centrocampista más destacado del equipo. Sin balón, capaz de abarcar muchos metros tanto a lo largo como a lo ancho del campo. Con balón, bajaba a la altura de Kroos, la pedía, giraba, conducía y la soltaba en 3/4, proyectando en carrera a los delanteros blancos. El Real Madrid encontró fluidez a través del croata. El campo se hizo largo y Álvaro Morata entró por Karim Benzema, sumando el recurso del juego directo. Y así llegó su golazo. El Real Madrid roba y Marcelo, que la puso donde quiso, lanzó a Morata al espacio. La definición de éste, espectacular. Y una conducción de Kovacic precedió el definitivo 1-4, jugada que culminaron con muchísima calidad Marcelo y Cristiano Ronaldo, marcando el primer hat-trick de la temporada.

Álvaro Pérez | @Alvaro_varito

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