Habiendo dejado reposar las amargas sensaciones del aciago partido contra el Sevilla, los días se iban sucediendo borrando paulatinamente de la memoria eso; lo que fue una desagradable pérdida de puntos justo antes de medirse al Barcelona. Por primera vez, y sin que sirva de precedente, el parón de selecciones nos ha respetado, y Rafa Benítez ha ido recuperando jugadores hasta que la concurrida enfermería de Valdebebas ha quedado completamente vacía. El Madrid es, horas antes del Clásico, el tenista que tiene un “match ball” y conecta un derechazo que toca la red, parándose por completo el tiempo. Esa intriga previa a que la pelota bote a un lado o a otro de la cinta son estas interminables horas antes de saber el resultado del partido más importante de la primera vuelta de la Liga. Pese a que ni las lesiones ni la suerte han acompañado ni si quiera de lejos a los blancos durante este Tourmalet, las sensaciones que nos ha ido transmitiendo el equipo hasta el partido de Sevilla no eran ni mucho menos negativas. Quizá el hecho de que el árbitro del partido pitara el final certificando la derrota en el último partido haya nublado parcialmente las brillantes expectativas de cara al Clásico, pero en el fondo no es más que eso: un desafortunado tropiezo del que toca rehacerse en este partido. Volver a la senda del triunfo en su estadio contra el máximo rival le permitiría al Real Madrid reiniciar la lucha por el campeonato doméstico. Empatar a puntos teniendo, por primera vez en lo que llevamos de temporada, a todos sus jugadores disponibles, supondría un auténtico subidón de adrenalina. Siendo el Real Madrid, desde luego, el resto de alternativas diferentes a vencer no se contemplan.

 

A escasas horas de finalizar esta etapa, vamos con lo principal que debemos saber de cómo les ha ido a los de Benítez en este Tourmalet: con 3 victorias, un empate y una derrota, sería injusto decir que, pese haber perdido el último encuentro, tenemos delante de un balance negativo. Una de las cuestiones que más preocupaban, la efectividad de cara a puerta, parece haber quedado atrás de una vez por todas. Después del empate a 0 con buen sabor de boca en París, los blancos han materializado al menos una vez en cada uno de los cuatro siguientes partidos, sumando un total de 9 goles, y siendo Ronaldo el único que ha repetido. En cuanto a los tantos en contra, vemos que hay un ligero relajamiento que debe subsanarse cuanto antes, al haber concedido 5 goles en los mismos encuentros. cualquier línea más queda fuera de lugar. Ya solo nos queda disfrutar del espectáculo, y, bueno, esperar que la dichosa pelotita pase la red y nos dé un triunfo que, como todos sabemos, cuando llega contra el Barça vale doble.

 

PSG-Real Madrid

El partido de París se presentaba como uno de los más difíciles de la temporada. Los locales salían al campo con todas sus estrellas, y los blancos se plantaban en el Parque de los Príncipes con un once que en cualquier otra temporada habría notado la falta de minutos y probablemente habría sucumbido. Pero con Benítez y su sistema de rotaciones esa opción no se contempla, y pudimos asistir a probablemente la mejor primera parte desde que comenzara el año futbolístico. La ausencia de goles no eclipsó el gran papel del equipo. En lo que concierne a este encuentro, el empate en París les permitió a los blancos seguir como líderes del grupo A, empatados con los parisinos.

 

Celta-Real Madrid

En el encuentro de Balaídos asistimos nuevamente a una exhibición merengue en la primer mitad. Los 45 minutos iniciales nos mostraron un total dominio madridista, presionando arriba de forma efectiva, intercalándose esto con las mejores intervenciones de Keylor. Al descanso, 2-0 con tantos de Ronaldo y Danilo, esperando a ver cómo gestionaba Benítez el segundo tiempo. La segunda transcurría con una tranquilidad blanca que presumía un mayor tanteo a favor, aumentada esta sensación con la expulsión del celtiña Cabral. Sin embargo, un auténtico golazo de Nolito, que ni siquiera un Keylor inconmensurable pudo atajar, dio paso a unos convulsos minutos finales que acabaron con la sentencia sobre la bocina de Marcelo.

 

Real Madrid-Las Palmas

 

A priori, el encuentro frente a Las Palmas se postulaba como el más sencillo de este mes. Sin embargo, cada partido es un mundo, y en primera división nadie se rinde, mucho menos ante el Real Madrid. Así que hubo que trabajar, teniendo especial cuidado con economizar los recursos físicos. Los de Benítez apretaron desde el inicio buscando un resultado favorable que al descanso les permitiera quitar el pie del acelerador y comenzar a preparar, al menos mentalmente, el encuentro definitivo contra el PSG del martes. Dicho, y hecho (Benítez mediante). El dominio blanco se materializó con los tantos de Isco primero, y Ronaldo después, antes de que los visitantes abrieran el casillero de tantos encajados por los blancos en su estadio esta temporada. Para la devolver la tranquilidad al marcador, Jesé volvió a definir para establecer el a posteriori marcador definitivo. La segunda parte, aparentemente plana, escondía un descanso en modo “stand by” para una mayor frecura en el choque de Liga de Campeones. Los cambios, además de dar descanso a presumibles titulares, sirvieron para dar oportunidad a jugadores del segundo equipo como Llorente o Mayoral, dándoles una alegría a los chavales.

 

Real Madrid - PSG

La primera gran noche europea en el Bernabéu se saldaba con victoria, gracias a un gol de Nacho. Sin hacer un partido brillante, se contuvo con éxito a los visitantes y se lograba la definitiva clasificación para los octavos de final de la Champions League a dos jornadas de que finalice la fase de grupos. Lo peor del partido, sin duda, fue el susto protagonizado por Marcelo, que tuvo que ser sustituido en la primera mitad por unas molestias en los isquios. Ni siquiera el propio Nacho se podría llegar a imaginar que el partido se resolvería con un gol suyo cuando peor lo pasaban los de Benítez. El resto del partido, se aguantaron como se pudieron las galopadas de Di María y los tiros de Ibrahimovic, que no es poco. Con este triunfo, los blancos ya miraban a Sevilla para medirse en el último partido antes del Clásico.

 

Sevilla - Real Madrid

El duro revés en forma de derrota que aún no conocían los de Benítez llegó en la víspera del Clásico. Los blancos llegaban a Sevilla tras la victoria en casa contra el PSG, y buscaban consolidar la primera plaza antes del vital partido contra el Barcelona en el Bernabéu. Un auténtico golazo de Sergio Ramos abría el marcador, con la mala suerte, para variar, que volvió a hacerse daño en su malherido hombro. La sustitución del camero provocó que el equipo se descompusiera, comenzando a ceder terrero y ocasiones, llegando al descanso con empate en el marcador. La inercia sin respuesta hizo que en un abrir y cerrar de ojos los locales mandaran por 3-1 en el marcador. El movimiento de banquillo hizo que James volviera por fin de nuevo a jugar, y maquilló con un gran gol la actuación de los merengues en la segunda mitad. Mal día para tropezar. Llegaba un parón de selecciones en el que tocaba trabajar.

 

Real Madrid - Barcelona

Como ya hemos dicho en el inicio del artículo, milagrosamente hemos salido indemnes del parón, y el cuerpo técnico ha disfrutado del trabajo de todos sus hombres. Sin lugar a dudas, este periodo de tiempo ha servido al Real Madrid para preparar de la forma más adecuada posible el Clásico. Los blancos son sabedores de que los tres puntos no pueden escaparse bajo ningún concepto, y que no hay excusas válidas para no salir a comerse el verde. Última prueba de la etapa, acabando, como no puede ser de otra manera, en el punto más alto de dificultad. Somos el Real Madrid, y desde luego que vamos a por ello.

 

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