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Sorprende por lo que fue como jugador. Pero, en realidad, Zidane no quiere que su equipo juegue como él, sino que su equipo juegue como jugaba la Juventus de Lippi para Zidane. El técnico francés volvió a mostrar personalidad eligiendo su XI: Kovacic, Asensio y Morata, titulares. Pero no por casualidad. Zidane quería verticalidad y la encontró.

El inicio del partido, una definición de lo que fue el Madrid: Sergio Ramos, en la zona del mediocentro, busca la diagonal hacia Carvajal, que recibe casi en el área de la Real, centro medido y gol de Bale. Con la tranquilidad de ir por delante desde tan pronto, el Real Madrid encontró el dominio del encuentro a través de Casemiro, Toni Kroos y Morata.

El mediocentro brasileño cuajó un auténtico partidazo. Elevó sus acciones defensivas con éxito a +20. Y lo que más impresionó fue su lectura de los movimientos ofensivos del rival, eligiendo a la perfección cuando salir a robar. Mucho trabajo táctico ahí. A Toni Kroos ya le conocemos, pero no por ello vamos a obviar el tremendo futbolista que es. Su porcentaje de pases, un espectáculo: 96% (solo 3 pases fallados). Fue la brújula del Real durante todos los minutos que disputó. Tras el 0-1, miró a todos sus compañeros y pidió frialdad y jugar con inteligencia. Templó, juntó al equipo y lanzó hacia el lado contrario, a través de Carvajal, Asensio y Morata. Éste último, Álvaro, jugó su mejor partido con la camiseta del Real Madrid. Su partido impresionó. Brillante como receptor en el juego directo, aguantó de espaldas ante cualquier defensor rival, cayó a bandas y encaró buscando portería. Faltó el gol -estuvo a punto-, pero estuvo perfecto en todo lo demás.

Los goles llegaron de las botas -y la cabeza- de Gareth Bale y Marco Asensio. El galés ha empezado la temporada como acabó la anterior: siendo líder, referencia. Si alguien comparte protagonismo con Cristiano Ronaldo, es él. Sus dos goles hablan de su tremenda determinación, pero es que su partido fue mucho más. Inició en la derecha, mediapunteó, atrayendo 2-3 rivales -dejando libre el espacio para Morata- y apareció en el área cual delantero. Esto, con balón. Sin balón, siempre ofreciendo una salida al compañero, leyendo a la perfección cada jugada de Dani Carvajal, quien culminó otro partido potentísimo. Marco volvió a ilusionar. Faltaba Cristiano y demostró por qué el elegido era él. Podemos definir su descaro con sus palabras tras el partido: “no me sorprende la titularidad, trabajo para ello”. Sin ser el perfil izquierdo su zona ideal, por su potente juego interior, volvió a mostrar toda su calidad. Qué control, qué definición, qué golazo. Es cierto que no participó en exceso en el juego, aunque tampoco ayudó la poca activación de Marcelo. Pero, en realidad, Zidane quiere de él su desequilibrio y determinación como extremo, no su capacidad asociativa. Zidane quiere que resuelva, que sea vertical, no que toque y junte al equipo. Y, siendo fieles al grupo, que diría Zidane, los goleadores no solo golearon y marcaron la diferencia arriba, sino que también aparecieron en el área de Kiko Casilla. Es la máxima de Zidane y todos la cumplen.

Otras buenas noticias que nos dejó el partido fueron Varane y Kovacic. El central volvió a parecerse a aquel defensa que todo lo podía. Su participación fue elegante y contundente. Y se sacó una asistencia para Marco a la altura del control de éste. Mateo, por su parte, sigue evolucionando. Como dijimos al inicio, Zidane apostó por él y el croata confirmó que sigue evolucionando. Su porcentaje de pase (90%) es una muestra de cómo, poco a poco, va templando, aunque aún no del todo, su juego. Kovacic aportó a nivel estructural y eso es clave, ya que calidad individual tiene toda la del mundo. Permitió las constantes subidas de Carvajal, ofreció líneas de pase en salida y superó la presión de la Real conduciendo cuando fueron más arriba. Podemos calificar su partido como jerárquico. No el más estético, pero sí uno en los que más peso colectivo se le recuerda.

Y más allá de actuaciones individuales, el Real Madrid de Zidane deja la sensación de ser un equipo mucho más inteligente de lo que se dice en los análisis. “El bloque es lo más importante”. Son palabras de Zizou y son perfectas para definir el estreno liguero del equipo blanco.

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