Se enfrentaban en el Palacio de los Deportes dos de los mejores equipos europeos de baloncesto. En lo que podría ser una final de Euroliga sin que a nadie le extrañara lo más mínimo. Real Madrid y CSKA de Moscú luchaban por hacerse dueño de la primera plaza que ocupaban los rusos empatados con el Laboral Kutxa. Pero el Real Madrid fue incapaz de llegar hasta esa primera plaza y en un partido bastante mediocre ofensivamente hablando, cedió la victoria ante los rusos que se consolidan en ese primer puesto.

El partido fue dominado por la defensa de ambos equipos que llevaba a una igualdad durante la mayor parte del partido, aunque los blancos iban siempre a remolque incapaces de practicar su mejor baloncesto. Por su parte, el equipo de la capital rusa salió victoriosa gracias a la sangre fría de sus jugadores cada vez que más lo necesitaban. Si el Madrid se acercaba a menos de tres puntos, anotaban un triple o un 2+1 o cualquier cosa que minaba las opciones de la victoria blanca así como su moral. Así se hicieron con la segunda victoria en dos partidos contra el Real Madrid.

Claves del partido

  • Sin ideas en ataque: El Madrid estuvo todo el partido sin tener muy claro que hacer a la hora de atacar la buena defensa rusa. Los dos Sergios fallaron en la labor de ‘Playmakers‘ y el resultado fue un cortocircuito general durante la ofensiva.
  • Escaso acierto: Una de las consecuencias de estos malos ataques fueron la mala selección de tiros que hacía el conjunto blanco, que llevó a un pésimo porcentaje en tiros de tres. Los de Laso tampoco estuvieron nada acertados desde la línea de los libres.
  • El partido se calentó: Al poco de empezar el tercer cuarto, el partido subió de intensidad por parte de ambos equipos. Empujones, codazos… hicieron acto de presencia en ambas escuadras. A los árbitros les costó establecer una línea a seguir.
  • Incapaz de remontar: Desde que terminó el primer cuarto, los blancos fueron incapaces de tomar la delantera en el electrónico. Por muy cerca que estuvieran, siempre fallaba algo, o el CSKA congelaba el Palacio con uno de sus numerosos triples.
  • Último aliento: A pesar de ir hasta 13 abajo cuando quedaban tres minutos, los blancos nunca se dieron por vencidos y lucharon por la victoria hasta que el reloj señaló la hora de irse a los vestuarios.

 

 

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