Reconozco que cuando leí, durante el Español-Barcelona, la pancarta que rezaba “Shakira es de todos”, me reí. Me pareció graciosa e ingeniosa y, sobre todo, pensé que Piqué  se merecía una respuesta a lo grande. Unos minutos después, una reflexiona y alcanza a reconocer, otra vez, que qué culpa tiene la pobre Shakira, que qué ha hecho ella para aparecer en pancartas en el fondo de un campo de fútbol sin concierto mediante. Podríamos pensar que su mayor pecado ha sido enamorarse de un impresentable, pero el amor es así. Ella le habrá visto a Gerardo unos encantos que los demás no vemos. Podemos estar de acuerdo en que la música de Shakira es también un tanto aberrante, pero eso ya va en los gustos de cada uno. A mí, por ejemplo, que colecciono cedés de cantautores me resulta un esperpento, pero habrá a quien le parezca canela en rama para sus oídos. De todas formas, no es motivo tampoco para que la novia de Piqué sea protagonista de guerras entre aficionados al fútbol.

 

Una vez que una hace esta reflexión, pasa a hacer un intento por interpretar lo que se podría dar a entender con la pancarta. “Shakira es de todos”. Y la música es algo universal, un bien necesario, por lo tanto, se podría pensar que Shakira es una artista para todos, de talla internacional, sin discriminación de ningún tipo. Por otra parte, la artista nacida en Barranquilla se ha fotografiado en más de una ocasión con futbolistas. Con Tamudo, con Zidane, con Ronaldo…incluso con Florentino Pérez. Dada su pasión por coleccionar cromos con ilustres del balompié, una llega a interpretar también que lo que la afición del Español quería decir con su pancarta es que Shakira no pertenece solamente al Barcelona, si no que puede llegar a ser seguidora de cualquier otro equipo de fútbol.

 

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Una vez hechas todas las interpretaciones posibles y despojándome de moral, reconozco, nuevamente, que Piqué se lo merecía. No el hecho en sí de que su pareja fuera “atacada” con una pancarta, sino que se merecía una respuesta contundente y dolorosa. Porque esa frase le ha dolido. Quizás ahora vaya de víctima. O peor aún, tal vez lo hagan mártir los medios afines, pero Gerardo necesitaba que lo pusieran en su sitio. Al fin y al cabo, él va por la vida saltándose todas las leyes, las escritas y las humanas, repartiendo a diestro y siniestro, en un intento fallido por ser gracioso. Lo siento por Shakira, y lo siento aún más por el hijo que tienen en común, pero repito, el central del Barcelona se lo merecía. No sé si seré mala persona por esto, lo que sí sé es que soy justa.
El barcelonismo y el periodismo pusieron, como no podía ser de otra manera, el grito en el cielo. Pancarta de mal gusto, de acuerdo, pero no menos que las muchas que han ido apareciendo en el Campo Nuevo desde hace años y no menos que los cánticos que los culés le dedican a jugadores fallecidos como Jarque o Juanito, algo que denota que un sector de la afición del Barcelona adolece no ya de buen gusto, sino de humanidad. Famosas en el estadio del Barcelona son pancartas deseándole la muerte a Luis Figo, al mismo tiempo que vuelan botellas de whisky escocés o cabezas de cochinillos. A Fernando Hierro le llamaron carnicero y a Pepe asesino. Por no hablar de las proclamas independentistas que se celebran allí cada vez que hay partido del equipo azulgrana. En todos los campos cuecen habas, pero en unos más que en otros.
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Esta oleada de odio y este cruce de mensajes lo inició Piqué, entre tuits y declaraciones en zona mixta o en cualquier rueda de prensa. Y su presidente, lejos de pararle los pies, sentencia que tiene libertad para decir lo que quiera. Otra vez la libertad de expresión, que es válida para unos, siempre los mismos, pero no para otros. Gerardo está empezando a recoger lo que sembró. Con sus manifiestos separatistas empezó a ganarse los pitidos en cualquier campo cada vez que juega con la selección española. Retó a la afición del Español y ésta le ha respondido, con mayor o menor gusto, pero se lo tenía ganado. A Arbeloa lo menospreció, el madridismo se alzó en armas, pero Sergio Ramos apagó el fuego y le dio un abrazo simbólico a su compañero de selección. Tener capitanes para esto…
Se está aplicando con Piqué el ojo por ojo, diente por diente. Por supuesto, por parte del aficionado. A nadie se le ocurriría sancionar a Piqué por sus declaraciones premeditadas en contra de la afición del Español o de un compañero de profesión como Arbeloa. A Gerardo que nadie lo toque, ni Del Bosque. Es un irrespetuoso, un inmaduro con un micrófono en la boca o registrado en una red social, un provocador y donde las dan, las toman. Gran defensor de la libertad de expresión, pero solamente para que él pueda decir lo que quiera de cualquiera o de ese país que se han inventado. Por la boca muere el pez. Shakira nunca ha hecho comentarios como para verse envuelta en una polémica de este tipo, ha sido arrastrada por su pareja. Y no me da pena Piqué. Ha estado sembrando vientos. Que recoja ahora tempestades.

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