Con las visitas que el Madrid tenía que brindar al PSG y al Celta el antimadridismo se frotaba las manos. Afilaban cuchillos en las redacciones de los periódicos y se relamían los del país imaginario y los de la Liga peligrosamente preparada para el equipo de Benítez. Un Madrid plagado de bajas, con la enfermería a tope, aunque si una lee y escucha al periodismo patrio parece que el único jugador en el mundo que se ha lesionado es Messi, llegaba a París y enamoraba en la ciudad del amor a propios y extraños.

 

No ganó, pero dio un golpe de autoridad en Europa desnudando con un once de circunstancias a un PSG plagado de estrellas que sólo pudieron brillar por los focos proyectados sobre ellos del Parque de los Príncipes. Apenas un par de días después, sin el descanso recomendado, el Madrid viajaba hasta Vigo para seguir luchando por esta Liga preparada para que la ganemos. El Celta vapuleó al Barcelona en Balaídos, estaba invicto y sobradamente motivado. El Madrid, mermado por las bajas, saltaba al césped vestido de un azul hermoso, y se puso a hacer lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol. El resultado final, 1-3 con apenas cinco minutos de intranquilidad de los noventa reglamentarios. Los antis guardaron sus cuchillos afilados y en algunas redacciones cambiaron titulares que tenían en mente desde el pasado lunes. Por tanto esfuerzo, por superar una semana difícil, no puedo sino agradecer al equipo la satisfacción de sabernos líderes en España y en el viejo continente.

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Gracias, Keylor, por la tranquilidad con la que nos haces enfrentarnos a cada ataque del equipo rival. Por esas manos imposibles que desquician al contrario, por elevarte con el alma para alcanzar cada balón que va con intenciones de colarse en tu portería. Tú no te haces una idea de cuánto te queremos. Te mereces todo lo que está pasando. Gloria eterna para ese fax que nunca llegó.

 
Gracias, Danilo, por cada zancada hacia arriba y hacia abajo, en defensa y en ataque. El gol siempre es una recompensa.

 
Gracias, Varane, por ser un muro infranqueable, por esa zancada poderosa que te hace aparecer siempre a tiempo en el corte, por esos maravillosos pases medidos en largo, por tu limpieza en el juego que nos libra de faltas peligrosas y penaltis infantiles.

 
Gracias, Sergio, por poner tu cuerpo al servicio del Real Madrid, jugando toda la semana tocado a pesar de la infiltración, haciendo de capitán con honores.

 
Gracias, Marcelo, por tu samba con el balón en los pies, por hacer de tu banda una pista de baile en la que se te ve feliz y disfrutamos de tus malabares. Fuiste importante en las dos áreas, en una evitando un gol y en otra, anotándolo. Y van dos jornadas consecutivas.

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Gracias, Toni, por tu motor alemán, por trotar por todo el rectángulo de juego como un káiser, construyendo y destruyendo, hacia delante y hacia atrás, pura ingeniería.

 
Gracias, Luka, por tu magia, porque si tú estás la vida es otra cosa, no es sólo el transcurrir de los días, sino una sucesión de momentos maravillosos donde tu melena rubia es protagonista. Eres todo el aire que respiramos, nuestros pulmones y nuestro corazón.

 
Gracias, Jesé, por tu flow, por esa carrera endiablada que lleva atisbos de ser la que un día fue antes de que en una noche europea te rompieran la pierna y la progresión. Hay mucha esperanza puesta en ti.

 
Gracias, Lucas, gallego y canterano. Te has dejado la vida en París y en Vigo. Tu trabajo ofensivo dio sus frutos con una asistencia y hasta te esforzabas ayudando en defensa, llegando incluso a aparecer en el área de Keylor impidiendo lo que se intuía como una clara ocasión de gol.

 
Gracias, Casemiro. Si fueras un seguro de vida, sin duda te contrataría. Me das más seguridad que la Policía y la Guardia Civil juntas. Incansable, infatigable. Hay que saber contar hasta infinito para tener conocimiento de los balones que puedes llegar a robar en un partido.

 
Gracias, Cristiano, por seguir haciendo historia en el mejor equipo del mundo, por no esconderte nunca, por intentarlo siempre hasta el final aunque no salgan bien las cosas. Un gol más para ti siempre es un gol más para el Real Madrid.

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Gracias al banquillo por sumar, cada uno en su rol, los que tuvieron que animar y los que tuvieron la oportunidad de jugar algunos minutos, ayudando al equipo con frescura, calidad y carácter.

 
Gracias, Rafa, porque aunque tu fichaje nos ilusionaba menos que el cambio de hora supiste ganarnos ya desde tu llegada con unas lágrimas que no eran otra cosa sino madridismo. Gracias por tu trabajo hasta ahora, por ir poniendo al periodismo en su sitio, por tu verdad y transparencia.

 
Gracias, equipo. Orgullosa de ti, Real Madrid.

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